Opinión

Niños y mascotas

Paseo con perro.
photo_camera Paseo con perro.

Desde hace una temporada me da alegría ver en mi barrio que hay más niños pequeños que mascotas por las calles. Llegó a preocuparme la cantidad de perros paseando a sus dueños que veía por los alrededores, pero se va rejuveneciendo esta parte de Madrid, y se ven bebés y niños pequeñitos de la mano de sus progenitores, lo cual es una alegría, sin duda.

Lo que siempre me ha dado lástima es ver a un señor de unos 40 años paseando al perro. Me da pena porque pienso: este pobre se ha quedado soltero y necesita “cariño”, o le ha abandonado su esposa y está fatal. Pero claro, luego he pensado que puede estar casado y que le toca a él sacar a pasear a la mascota, pero en ese caso me da más pena todavía: casado y sin niños. Pobre. Esto ocurre de vez en cuando, es la vida misma y ese matrimonio puede hacer cosas estupendas desde su situación.

Lo malo es cuando simplemente han decido no tener hijos. Me consta que ocurre con cierta frecuencia. No quieren complicarse la vida con niños. Y tienen perro. Cerca de mi casa he visto varias veces a una pareja de mediana edad, más de 40 ella y él, cada uno con su perrito, de mañana temprano. Se ve que son matrimonio o pareja de hecho porque van más o menos juntos. Claro, pienso en que no han podido tener hijos, aun cuando sé que es más frecuente que no hayan querido tener hijos. Pero no hay que juzgar a nadie.

También se ve con cierta frecuencia a la abuelita o abuelito con su perrito. No pueden llevar un perro grande porque les arrastraría. Y pienso, esta abuelita no tiene nietos que la cuiden. Está más sola que la una. Pero el otro día observé una escena paradigmática del mundo de las mascotas: se encontraron en la acera la abuela y mascota con hijos y nietos. Y ¿para quien eran las atenciones, las sonrisas y las caricias? Para el perrito. Me dio mucha pena.

Me parece que existe una confusión notoria sobre el tema. Los animales tienen su papel en la naturaleza. No querríamos ver vacas en casa. Y los perros han tenido una utilidad para los hombres: han vigilado las fincas, han acompañado a los cazadores, han dirigido a los rebaños… Pero estar en las casas para ser el objeto de cariño, me da la impresión de que es un desorden notable.

Es que esa pobre señora se ha quedado sola, viuda y los hijos lejos. ¿Y no se le ha ocurrido nunca la posibilidad de acompañar a enfermos, atender a necesitados, echar una mano en actividades de voluntariado…? Es conmovedor observar las actividades de ayuda que se llevan a cabo en instituciones de la Iglesia o del Ayuntamiento. ¡Cuánto se valora un voluntario que pueda echar una mano durante un rato!

Pues no, le dedicamos tiempo al perro. Lo he dicho ya, pero quiero repetirlo: no debemos juzgar a nadie en particular, porque vete tú a saber. Pero hay todo un ambiente en torno a las mascotas curioso. Se les dedica tiempo, no poco. Se gasta dinero, a veces mucho, porque hay que llevarlo al veterinario, porque hay que hacerle algo para abrigarlo, y no se repara en gastos.

Me parece un desorden. El perro es un animal. No tiene capacidad de conocer ni de amar. Tienen instintos y sabe lo que le va bien o mal, pero pensar que el perrito me ama, es caer en una ignorancia preocupante. ¡Cuánta gente necesitada de ayuda, de tiempo, de dinero, y los miles de euros y horas dedicadas a estos animales!

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