Opinión

Llenad la tierra y sometedla

Hospital de Ifema.
photo_camera Hospital de Ifema.

La pandemia que padecemos es un hecho natural, semejante a la fiebre llamada española, de principios del siglo pasado y a tantas peste y epidemias a lo largo de la historia. Dios nos ha encomendado que dominemos la tierra y, poco a poco, vamos avanzando a través de estudios
e investigaciones. Lo de ahora nada tiene que ver con las pestes medievales donde el hombre no estaba preparado para casi nada. No hay que olvidar que es la misma naturaleza quien lo produce y en algún momento se descubrirá cual es el principio, la causa primera, y se sabrá si tiene que ver con el mal uso de lo natural o no.

Pero nos sirve. Nos cambia la vida y la visión de las cosas. Hace un mes, el 26 de febrero, se inauguraba ARCO en IFEMA y, como me decía una artista que estuvo allí “Aquel día de febrero llegaban al recinto ferial riadas de personas ataviadas con una indumentaria preciosa: preciosos abrigos, bolsos y zapatos. Lo más glamuroso del mundo del arte se paseó por IFEMA. Se compraba y se vendía arte con la certeza de que esos días el epicentro del mundo estaba allí; que aquello era lo más importante. Que alternar unos con otros —congratularse por el éxito (del mercado del arte)— era lo más adecuado, lo que tenía más sentido aquellos días”. “Hoy IFEMA es otra cosa” me decía. “Un mes después llegan al recinto ferial riadas de personas: sin abrigo, sin bolso, sin zapatos”. 

Y sin duda nos impresiona la foto del amontonamiento de camas alineadas, los enfermos, los pobres, los necesitados. Del glamur se ha pasado al dolor y para muchos es un momento de reflexión. Nos duele, sobre todo cuando toca a un ser querido, a alguien cercano. Pero podemos entender que ahora toca esto, que mientras no tengamos un sistema de prevención, como ya ocurre con otras enfermedades, esto lo tendremos que padecer. 

Hay que contar con el dolor.

Pero ocurre que para algunos el dolor es algo pasado de moda. Tenemos de todo y vivimos bien. Y pocas veces nos paramos a pensar que no es cierto, que no todos vivimos bien, que hay muchas personas que pasan hambre, enfermedades, dificultades económicas, en todas las partes del mundo. Con la diferencia de que, en muchos lugares de África, por ejemplo, lo normal son las dificultades. Viven con ellas. La pandemia es otra cosa.

La artista, pintora, que estuvo en ARCO como tantos otros me decía: Lo verdaderamente importante está hoy en IFEMA.

Y aparece la humanidad de tantas gentes volcándose con los más necesitados. Es verdad que, en este caso, únicamente los sanitarios de todo tipo, porque a los demás no nos dejan salir de casa. Pero hay una sensibilidad, un descubrimiento. La gente sufre, también en Occidente, también la gente rica. Y por eso los periodistas nos ponen en primera fila las caras de las celebridades fallecidas o gravemente infectadas: parecía como que esas personas de otro nivel estaban a salvo de todo: políticos, empresarios, artistas,…


Y la realidad es que estos “desastres” nos sirven a todos para estar en lo esencial. Como me decía mi amiga pintora: “Caridad. Cobijo. Consuelo. Auxilio. Amparo. Ayuda. Fe. Perdón. Entrega”. Es lo que toca.

Cambian un poco las cosas, en general para bien, porque vemos con más claridad el sentido de
la vida.
 

Lourdes Castro Cerón, pintora

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