Opinión

El terror rojo

Wenceslao Fernández Flórez.
photo_camera Wenceslao Fernández Flórez.

“Ediciones 98” ha publicado recientemente dos libros de Wenceslao Fernández Flórez que tienen una relación directa con los horrores que tuvo que padecer el autor durante la guerra civil española. Uno, “El terror rojo” es autobiográfico y narra el año que tuvo que pasar al estallar la guerra, en Madrid, huyendo de refugio en refugio, buscado por las milicias revolucionarias por haber sido periodista de ABC.

El otro libro “Una isla en el mar rojo” es una novela sobre el mismo tema, cogiendo no ya solo el primer año sino toda la guerra. El primero tiene el valor documental de un escrito que el autor terminó en Portugal justo después de su huida, que le llevó al país vecino. Por lo tanto, son hechos vividos en primera persona y narrados inmediatamente después que ocurrieran, con la incertidumbre incluida de cuándo acabaría la guerra o quién vencería en el conflicto. Se publicó entonces en portugués y no se había traducido al castellano hasta ahora.

El segundo está escrito más tarde, aunque tampoco se había publicado en España hasta este año. El autor tiene los datos de cómo ha concluido el conflicto y tiene muy frescas las situaciones pasadas por él en primera persona, pero en este caso es un relato novelado. Contando con la inmediatez y con la gran calidad de la escritura del autor, estamos ante dos libros de un interés notable.

Opiniones hay sobre la conveniencia o no de publicar estas historias de auténtico terror. Algunos piensan que es mejor olvidar, y es verdad que sería bueno tener lejos de nosotros estos recuerdos, pero el problema es que los partidos de izquierda de este país no pierden ocasión de arrojar todo tipo de maledicencias sobre el régimen franquista. Puede llegar a parecer que los señores de la República eran unos benditos expulsados injustamente por falangistas y franquistas.

Al leer estos libros de Fernández Flórez es más fácil hacerse cargo de hasta qué punto el horror se hizo presente en España, quizá especialmente en Madrid, aunque se extendió por ciudades y pueblos de todo tipo. Seguramente hemos oído contar algunas historias o hemos leído artículos o libros sobre el tema, pero la gran diferencia en este caso es que estamos ante un escritor que sufrió esas situaciones él mismo y es capaz de contárnoslas, en caliente, con su arte literario de primer nivel.

Desde el primer día en que estalla la revolución, por las calles hay personajes de diverso tipo, milicianos o paisanos que se han hecho con una pistola y que maltratan o asesinan a cualquiera por el mero hecho de contarse entre la clase alta. Desde el primer día de conflicto se dan cuenta casi todos de que hay que esconderse, porque no hay ningún control policial ni del ejército. Cada cual hace lo que le da la gana, y la tendencia es robar y matar en lo barrios ricos.

Las descripciones son terribles. Teniendo en cuenta el ataque sistemático, con ocasión y sin ella de los políticos de izquierdas, a la época de Franco, parece que es buena cosa sacar a relucir lo que hubo antes. Porque es difícil ser consciente del terror que se vivió durante bastante tiempo, sobre todo los primeros meses. ¿Cuántas personas pasaron meses recluidas en un desván, sabiendo que si asomaban en la calle les asesinaban o si subían a su casa se los llevarían prisioneros? ¿Cuántos miles de sacerdotes murieron violentamente solo por ser sacerdotes? Muchos miles de personas sufrieron esta persecución en Madrid. Millones en el conjunto del país. Podemos olvidarlo, pero agradeceremos que lo faciliten.

Wenceslao Fernández Flórez, El terror rojo, Ediciones 98, 2021

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