Opinión

Descubrir la libertad

Hay una dificultad cultural importante para entender qué significa ser libre. Quizá cuando a las personas les coartan notablemente la libertad, por ejemplo en un régimen totalitario, es más fácil que haya una reflexión profunda sobre qué significa ser libre. Quienes no tienen limitada injustamente su libertad de movimientos y de elección pueden omitir esa reflexión sobre la libertad ontológica del hombre.

En “Leer Lolita en Teherán”, de Azar Nafisi, hay toda una historia, descrita de modo autobiográfico, de la falta de libertad en un estado islámico extremista, y una reflexión de gran interés sobre su necesidad. Nafisi, prestigiosa profesora de literatura inglesa en Teherán, se enfrenta al régimen revolucionario del Ayatolá Jomeini, que restringe hasta límites insoportables la libertad, especialmente la de las mujeres.

Para profundizar en esta carencia utiliza diversos clásicos de la literatura inglesa y norteamericana. Hace reflexionar a sus alumnos sobre lo que significa que un gobierno impida decidir, elegir, pensar. Los detalles históricos que son narrados en esta obra son innumerables e indignantes para la sensibilidad occidental. Sobre la independencia política –inexistente-, sobre lo que tiene y lo que no tiene que enseñar el profesor en la universidad, sobre cómo tiene que vestir la mujer, llegando a detalles verdaderamente ridículos.

Un detalle significativo relata la autora como parte de su experiencia universitaria: En los primeros años de sus clases en la universidad, manda a sus alumnos que hagan un comentario sobre una obra determinada, de la que ya han hablado en clase detenidamente. La profesora, al recibir aquellos trabajos de los alumnos se queda perpleja.  Lo que han expresado no es más que los comentarios literales de la profesora en clase. Queda desolada y lo comenta airada en la siguiente sesión, les echa en cara que no  hayan puesto nada suyo, que no haya una reflexión personal mínima. Los alumnos, consternados, le explican que eso es lo que les han enseñado. No solo no les han animado a pensar si no que más bien les han obligado a memorizar lo que se les enseña.

Es una muestra reveladora de la falta de libertad. No hay que pensar. La profesora Nafisi despliega todos sus conocimientos literarios para hacerles ver lo que significa tener un criterio propio de las cuestiones que se tratan, les enseña a pensar en el bien y el mal que habitualmente aparecen en las obras clásicas, les hace descubrir como los grandes héroes de esas novelas han tenido un criterio para obrar, o bien –como ocurre en “Lolita” de Nabokov- se está destrozando de modo malvado la libertad íntima de una niña maltratada.

Una cosa es la posibilidad de elección y otra, mucho más profunda, la capacidad de luchar para alcanzar el sentido de la vida. En el ambiente totalitario del Irán de Jomeini –o el del estado del ISIS en la actualidad- la persona sometida sabe que no puede elegir casi nada, pero también sabe que puede mantener interiormente unos principios intocables. En cambio, en la sociedad hedonista que nos envuelve, hay muchos que solo tienen ojos para el placer y, por lo tanto, son incapaces de descubrir cuál es el sentido de su vida, y por eso no entienden nada sobre la auténtica libertad. Quizá haya que esperar a que gobierne un partido totalitario –los hay que nos acechan- para que entiendan lo que significa la esclavitud.

Ángel Cabrero Ugarte

Azar Nafisi, Leer Lolita en Teherán, Ed. Duomo 2014

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