Opinión

Felices los artesanos de la paz

Artesanos de la paz.
photo_camera Artesanos de la paz.

«Felices los artesanos de la paz, pues serán llamados hijos de Dios » (Mateo 5; 9). Jesús, a través de las bienaventuranzas, nos enseña las vías de la santidad. Para ser llamados hijos de Dios, como él, nos invita a ser artesanos de la paz.

Con esta expresión, comprendemos que la paz no es algo que uno tiene o no tiene. Es como una obra que hay que ir construyendo, elaborando, puliendo con paciencia y amor. Como el artesano con su obra, esto exige dedicarle talento, energía, tiempo. ¿Qué necesitamos para ponernos manos a la obra?

-Como cualquier buen artesano, tenemos que estar formados, equipados. Ser un artesano de la paz no se improvisa, necesitamos estar preparados. Esto requiere acoger en nosotros la paz de Dios. «Mi paz os doy, mi paz os dejo» (Juan 14.27). Saber nosotros mismos acoger el don de Dios, su misericordia, pedir perdón, a Dios y a aquellos a los que ofendimos, es un primer paso importante. El sacramento de la confesión nos ofrece esta paz.

-Como cualquier buen artesano, hay que saber encontrar la materia adecuada y renovarla siempre. Para esto, podemos pedirle ayuda al Espíritu Santo para que nos infunda cada día su aliento de paz como en la oración del Veni Creator: «Apúrate en darnos la paz». Podemos también recitar regularmente la hermosa oración de San Francisco: «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz»

-Finalmente, como cualquier buen artesano, hay que poner manos a la obra con todo su ser; no contar ni su tiempo ni su esfuerzo. «Si es posible, en la medida en que dependa de vosotros, vivid en paz con todos los hombres» (Romanos 12:18). Hay que pulir nuestras palabras, nuestros actos, nuestros pensamientos para que irradien esa paz cada que se halla la división o el conflicto – en nuestras familias, nuestros lugares de trabajo, de vida – y que se conviertan en bendiciones.

¡Entonces, seremos llamados hijos de Dios!

En este año dedicado a San José, santo patrono de los artesanos, pidámosle ser nuestro maestro artesano.

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