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Obispos a la cárcel

José Apezarena |

Religión Confidencial | 05 de abril de 2016

El "Observatorio español contra la LGTBfobia" ha puesto en conocimiento de la Fiscalía de Delitos de Odio la carta de los obispos de Alcalá de Henares y Getafe en la que critican la “Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación" aprobada por la Comunidad Autónoma de Madrid.

En su escrito de reflexiones pastorales, dirigido “a nuestros fieles católicos de nuestras respectivas diócesis”, Juan Antonio Reig Pla, Joaquín Mª López de Andújar y José Rico Pavés advierten del carácter ideológico de esa normativa, llaman la atención sobre su gravedad y califican de injusta la nueva ley.

La carta cita al Papa Francisco, “que tanto alaban los colectivos LGBT por su frase quién soy yo para juzgar", que, en el punto 155 de la encíclica Laudato Si, afirma que "aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente”.

Destacan los obispos que la nueva ley madrileña afecta a los niños desde la escuela infantil hasta el bachillerato, puesto que introduce la “ideología de género en las escuelas e institutos más allá de la voluntad de los padres. Con esta ley, además, se concede a los niños la capacidad legal de definir su orientación sexual y las consecuencias que se deriven más allá, insistimos, de la voluntad de los padres”.

Lo califican de “intromisión en lo que afecta a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa”, por lo que los padres se podrán acoger a la objeción de conciencia para que “no se imponga una forma de pensar sobre la sexualidad”, como ha expresado el Foro de la Familia.

A raíz de la denuncia del colectivo de gays y lesbianas, las diócesis de Alcalá y Getafe han lanzado un manifiesto de adhesión para que lo firmen las personas que estén de acuerdo y lo apoyen. Y, en el caso de que la querella llegue a los obispados, cuentan con una asesoría jurídica para hacerle frente.

Desde esas diócesis se destaca que la carta no incita en absoluto al odio. “En el primer párrafo se cita expresamente el profundo respeto hacia los que han promovido esta ley y sus posibles destinatarios. Una cosa es respetar a las personas que han promovido esta ley y otra advertir de su carácter ideológico y llamar la atención sobre su gravedad y su carácter injusto. No estamos contra las personas, sino contra la ideología”.

Acusar a alguien de "delito de odio" no es asunto menor, porque lleva consigo pena de cárcel. El artículo 510 del Código Penal castiga con prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses a quienes provoquen a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, origen nacional, sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía.

Se castiga con la misma pena a los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, difundieren informaciones injuriosas sobre grupos o asociaciones en relación a su ideología, religión o creencias, pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, origen nacional, sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía.

Pero, ¿de qué estamos hablando en relación con la carta de los obispos? De una valoración sobre el contenido de una ley concreta. ¿Es intocable una normativa legal o se puede discrepar, en todo o en parte? ¿Cabe no estar de acuerdo con el legislador y decirlo públicamente? ¿Eso es un delito?

Por lo visto, para el citado Observatorio sí hay delito de odio. Y los obispos deberán, por tanto, acabar en prisión.

Tal como están las cosas en este país, no son pocos los que empiezan a aventurar que quienes no comulguen con algunas ideologías imperantes lo van a pasar mal.

Sobre esas nuevas leyes está prohibido tener opinión propia y discrepar. Son delitos de pensamiento. El riesgo es acabar en la cárcel. Y la ideología de género está a punto de convertirse en dogma intocable.

A la cárcel tendría que ir el Colegio de Pediatras de Estados Unidos, que acaba de difundir una declaración, firmada por su presidenta, su vicepresidente, y por uno de los más eminentes pediatras del país, contra la ideología de género. Concluye que "hace daño a los niños". A la cárcel. Con los obispos.

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En Twitter @JoseApezarena


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