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En la Asunción de la Virgen María

Ernesto Juliá Díaz |

Religión Confidencial | 14 de agosto de 2013

Jesús Arellano cantó así a la Madre de Dios, que hoy es la noticia de la eternidad en el tiempo que vivimos; y será así hasta el fin de los tiempos, cuando el tiempo deje ya su latir, y el hombre viva plenamente eterno.

Ávidos de noticias, pendientes de lo que ocurre en éste y en áquel otro lugar de nuestro planeta; curiosos de los últimos detalles de la última trama de corrupción descubierta; pendientes de los resultados de la bolsa, de los deportes, de los juegos de azar, etc. etc., corremos el peligro de no prestar atención a hechos que no pierden nunca actualidad.

La Asunción de María a los Cielos. La noticia no fue recogida en ningún papiro de la época. El César romano ni se enteró, ni le hubiera dado la mínima importancia si por acaso hubiera llegado a sus oídos. Las pequeñas escaramuzas en las Galias, en la Hispania, exigían muchísimo más interés. Los movimiento de las legiones en las fronteras del imperio; las intrigas de la corte romana no dejaban espacio en su cabeza a un acontecimiento semejante que, además, era imposible de entender: "fantasías de esclavos".

De César Augusto solo quedan ruinas. La "fantasía de esclavos" es ya Vida Eterna

María es la primera criatura que vive – Ella es ya eterna- la resurrección de la carne; es la primera criatura que, al ser "sin pecado", vive la "muerte" en su más pleno sentido, como el abrazo definitivo de Dios a su hija más querida, a su madre más mamada, a su esposa inmaculada. Ella es la que nos da a conocer los planes que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo quiere vivir con cada uno de nosotros.

Muchos cristianos, y casi sin darse una cuenta muy cabal, asocian a la Virgen con el auxilio de los cristianos, con el refugio de los pecadores, con la reina de los ángeles, con la madre admirable, con la madre dolorosa al pie de la Cruz, que llora en silencio y esboza la sonrisa del perdón de su Hijo. Y están en lo cierto. Arellano lo expresa así:

"Esta es la Madre del Amor Hermoso,

la del dulce mirar y el claro beso,

el blanco lirio entre sus manos preso,

el clavel rojo en su regazo airoso"

El 15 de agosto, la Virgen María además de mostrarnos su rostro visible, abre nuestra mirada a la Eternidad, al Cielo, a la Vida eterna. Velázquez, el Greco, Tiziano, Tiepolo, Pinturicchio, Peruggino, y con ellos grandes pintores de todos los tiempos, han querido inmortalizar ese momento glorioso de la Criatura más amada de Dios, el único momento inmortal de una criatura en la tierra.

Y esa asunción al Cielo será para siempre una noticia de actualidad. María entra ya plenamente, no sólo en el Cielo, sino en la historia de los hombres, y nos invita a caminar con Ella por todos los caminos de la tierra, sin perder de vista la Vida eterna., que da sentido hasta a los instantes más alegres y más duros que el hombre pueda vivir en la tierra.

Hoy es fiesta en muchos lugares del mundo, en pueblos y en ciudades. Y cada fiesta es el revivir del clamor del hombre que busca a Dios. Muchas imágenes de la Virgen salen en procesión por caminos de ciudad y de montaña.

Cada procesión es el canto de unos corazones que saben que su caminar no terminará en la tierra, y le ruegan a la Madre de Dios que les siga mirando desde el Cielo, que les sostenga su fe en la vida eterna con la sonrisa amable, cariñosa, exigente. Así, tendrán fuerza para e mantenerse en pie hasta que llegue el momento en que Ella sea, para quien la busque, la "Puerta del Cielo", como un día fue para el Hijo de Dios la "Puerta de la tierra".

Ernesto Juliá Díaz

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