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Los obispos animan a rechazar la eutanasia en el testamento vital

Mons. Luis Argüello.
photo_camera Mons. Luis Argüello.

Pues sí. Esto es lo que ha dicho el secretario general de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello en una entrevista concedida a Europa Press. 

"Animaremos desde la práctica pastoral a que en el testamento vital se diga explícitamente que uno no quiere que se le practique la eutanasia, que quiere recibir cuidados paliativos y que tampoco quiere ensañamiento terapéutico", ha manifestado Argüello. 

Pero yo diría más. Que diga alto y claro en su testamento o en otras instancias, que tiene derecho a recibir cuidados paliativos durante los días, semanas o meses que dure su enfermedad hasta que que se produzca la muerte natural. Que con mis impuestos tengo derecho a recibir del Estado los cuidados que merezco sin que se me adelante ni un ápice la muerte. 

Yo también quiero morir cuando me de la gana, o más bien cuando Dios quiera. Y ningún Gobierno tiene derecho a matarme antes de que la naturaleza lo prevea en aras de ahorrar dinero a la Administración. 

Y por su puesto, me pongo del lado de tantos sanitarios que se quieren acogerse a "la objeción de conciencia", para no administrar la inyección letal a quien quiera morir cuando le de la gana, pues la ley prevé esta posibilidad. Espero que el Gobierno sepa respetar también la voluntad de los profesionales de la sanidad. 

"Nosotros estamos a favor de la buena muerte, pero pensamos que la buena muerte nunca es una muerte provocada, un homicidio, en definitiva", ha subrayado Argüello. 

El también obispo auxiliar de Valladolid no se ha olvidado del peligro de esta ley:  aunque "se habla de libertad y autonomía", se corre el riesgo de que la persona decida solicitarla por "presión del sistema social, sanitario o familiar".

Que esto es lo que está pasando en países como Canadá, que algunos médicos califican de "egoístas" a aquellos pacientes que no piden la eutanasia cuando les quedan pocos meses de vida. ¡Qué barbaridad! El Estado sí que es egoísta por no facilitarme los cuidados precisos para tener una buena muerte, y no una muerte adelantada violentando la naturaleza. 

Esta ley sobrecoge. Esta ley favorece a unos pocos y perjudica a muchos. 

Zenón de Elea. 

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