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¿Está amordazada la Iglesia católica en Rusia mientras ciudadanos rusos son detenidos por decir no a la guerra?

Paolo Pezzi.
photo_camera Paolo Pezzi.

Hace un par de días, el mundo se quedó boquiabierto al ver la valentía de una periodista rusa cuando salió en directo, en medio de un informativo, con un cartel donde se leía: "No a la guerra".  Marina Ovsyannikova, madre de dos hijos y redactora del canal ruso Channel One, se enfrenta por este hecho a penas entre tres a quince años de prisión. 

Antes de que los espectadores rusos vieran su hazaña de protesta en el informativo Vremya, Marina Ovsyannikova, la nueva heroína, publicaba un vídeo en las redes sociales disculpándose por lo que está ocurriendo en Ucrania: “Es un crimen y Rusia es el agresor”. Y añadía en el vídeo  que “la responsabilidad de esta agresión cae sobre un hombre: Putin. Mi padre es ucraniano, mi madre es rusa, y nunca fueron enemigos”, señalaba la periodista que portaba un collar con los colores de las banderas ucraniana y rusa, informa La Vanguardia. 

Ovsyannikova también quiso dejar claro que si hay alguien que pueda “frenar la locura” de la guerra esos son los ciudadanos rusos y dijo que durante muchos años, los rusos en general y los periodistas rusos en particular, han guardado silencio ante la propaganda rusa. Pidió perdón por ello. 

Estoy viendo estos días muchas mujeres muy valientes. Se enfrentan a la tiranía. Salen a defender su país, Ucrania. Denuncian la sinrazón de Putin. Veo también muchas periodistas corresponsales de guerra en los lugares de conflicto. Ole por estas mujeres valientes.

También observo a cientos de ciudadanos rusos detenidos por denunciar la atrocidades de Putin. Y me descubro ante ellos. 

Y, sin embargo, leo pocos comentarios de los obispos y sacerdotes católicos rusos, o extranjeros que están en Rusia. Comprendo la prudencia, la contención. Están dentro, se juegan el cuello y me imagino que las acciones que están realizando para conseguir la paz, se dirigen por la diplomacia y la oración. Aunque me pregunto si este no es un tiempo para la valentía. 

Porque no se trata solo de una guerra entre Rusia y Ucrania, se trata de una invasión y el mundo se juega su supervivencia. 

Me consta que el Papa Francisco está haciendo todo lo que humanamente está en su mano. Pero por parte de los obispos rusos o extranjeros en Rusia, de las pocas declaraciones que he leído estos días han sido las del obispo de Moscú, el italiano Paolo Pezzi. 

El prelado ha advertido de la fuga que muchos han emprendido para salir de Rusia porque en el país "está creciendo el miedo" y ha hecho un llamamiento a salir de la "lógica" que clasifica a las personas entre "amigos" o "enemigos". También ha declarado que los católicos en Rusia están viviendo el conflicto en un clima de oración y ayuno. 

Ciertamente, la Iglesia católica en Rusia es muy minoritaria. Fue reconocida jurídicamente por Rusia en 1991, poco después de la caída del régimen comunista de la Unión Soviética. Hay un total de 790.000 católicos bautizados, pertenecientes  a las minorías étnicas europeas polaca, lituana, alemana y ucraniana. Existen 300 parroquias católicas y 270 sacerdotes, la mayoría extranjeros.

El Seminario Mayor  "María Reina de los Apóstoles" de San Petersburgo es el único seminario católico que existe en Rusia; cuenta con una cincuentena de estudiantes. 

Pero menos cristianos había en el siglo I en Roma, y fueron éstos quienes dieron su vida, mártires que regaron con su sangre la semilla del cristianismo en Europa. 

Con esto no quiero decir que la Iglesia católica en Rusia deba ser mártir en estos momentos. Quizás el régimen no les deja ni hablar y les tienen totalmente amordazados. Pero creo también que son muchos los católicos que esperan que la Iglesia católica en Rusia, alce la voz con más determinación contra esta barbarie. 

Zenón de Elea. 

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