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Qué es lo que cambia en la Curia Romana con la reforma del Papa Francisco

Discurso del Papa Francisco a la Curia.
photo_camera Discurso del Papa Francisco a la Curia.

Los medios han resaltado los puntos principales sobre la nueva Constitución Apostólica del Papa Francisco acerca la reforma de la Curia Vaticana, Praedicate Evangelium

Uno de los titulares que me ha gustado especialmente ha sido el de la agencia Europa Press porque explica al gran público (y no al especializado) algunos aspectos importantes de esta reforma: la descentralización de la Curia y la reestructuración de organismos.

Y es que, efectivamente, el Papa Francisco pretende con esta reforma que en asuntos de gobierno, las diócesis locales tengan más libertad de movimientos (digámoslo así) y no tengan que esperar a las decisiones finales de la burocracia vaticana.

Porque ya sabemos que los asuntos de la Iglesia siempre han ido muy despacio pero a veces, las decisiones se hacen interminables. Una cosa es la prudencia y otra la lentitud en ciertos temas.  

Por lo tanto, esta reforma de la Curia da, digamos, más poder a los obispos: habrá que elegir a prelados bien preparados y capacitados, es decir, santos, porque aunque es el Espíritu Santo quien llama, la mediación humana y las nunciaturas y por último, el nombramiento del Papa cuentan mucho. 

Eso sí, todas las cuestiones que afectan a la unidad de la doctrina, de la disciplina y de la comunión, estarán supervisadas por el Dicasterio de Doctrina de la Fe (a partir de ahora se llamaran así, Dicasterios en lugar de  "congregaciones" o "consejos pontificios"). 

La Curia estará compuesta por 16 dicasterios, dos de ellos nuevos: el Dicasterio para la Evangelización que preside directamente el Papa y el dicasterio dedicado "al servicio de la Caridad". 

Doctrina de la Fe además, se dividirá en dos secciones: una que supervisará la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y que tratará casos disciplinares y otra sección para consultas sobre la fe. 

Otra de las novedades de esta reforma de la Curia es la gran responsabilidad que a partir de ahora asumirán los laicos en los organismos vaticanos, pudiendo dirigir alguno de ellos.  

Otro punto interesante es la exigencia de la "integridad" a "todos los que prestan un servicio en la Curia entre los obispos, sacerdotes, diáconos, miembros de los Institutos de Vida Consagrada y laicos que se distinguen por su vida espiritual, buena experiencia pastoral, sobriedad de vida y amor a los pobres". 

Como suele ser habitual, Andrea Tornielli ha escrito un editorial analizando las principales metas de esta Constitución Apostólica, cuya prioridad es la evangelización de este cambio de época, dar testimonio de la belleza de la fe cristiana a las nuevas generaciones que no hablan ni comprenden los viejos lenguajes. 

Zenón de Elea. 

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