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Protestan por la exposición pornográfica en pleno puerto de Valencia

Exposión sexual.
photo_cameraExposión sexual.

En la Marina, una muy transitada zona de paseo del puerto de Valencia, muy frecuentada por padres y niños los fines de semana, se han colocado unas esculturas con escenas muy explícitas de sexo. Son esculturas metalizadas que forman parte de la exposición de Antoni Miró que se está preparando.

La exposición se inaugurará el 25 de septiembre y se mantendrá hasta el 30 de diciembre. Las esculturas seguirán al aire libre, mientras que otras obras del artista se expondrán en la planta baja de la base. Ha sido organizada por Presidencia de la Generalitat Valenciana  y la Consellería de Educación y Cultura.

Está generando polémica entre las familias, comentando con indignación que no les parece adecuada para estar ahí, sobre todo porque pasan muchos niños. Hay mucha división de opiniones: desde aquellos a los que no les parece arte, pasando por los que lo ven inadecuado en un lugar frecuentado por niños, hasta los que la ven adecuada y también para los niños.

Quienes están a favor de que los menores puedan ver también esas esculturas defienden que los menores ven esas escenas, y más, a través de internet, no les extraña nada.

Una exposición financiada con fondos públicos, con Presidencia de la Generalitat a la cabeza, ha de tener en cuenta la previsible mayoría de las opiniones, en este caso contrarias a que esté tan visible y al alcance de los menores. Una institución pública ha de velar por el  interés  general para todas las edades. Y también no procurar herir convicciones morales.

Me parece que resulta más que sospechoso que esas esculturas estén expuestas al aire libre, y otras del autor en un sitio cubierto: si no hay provocación, al menos sí interés en difundir una visión del arte y del sexo que choca con las convicciones morales y de buen gusto de muchos ciudadanos, como pretendiendo imponer una concepción sobre la sexualidad.  Esas esculturas junto al mar, ante la agradable brisa mediterránea, llevan a pensar que no transmiten una brisa de libertad sino de imposición.

Ante quienes justifican la exposición incluso a la vista de los menores, invocando que en internet ven todo, me parece que es una claudicación por parte de los padres ante el uso de las nuevas tecnologías por parte de los menores y cuanto les afecta, con un aire de “resignación” en vez de educar a los menores en el adecuado uso de internet, sin dar la batalla por perdida.

También hay padres que practican el nudismo con sus hijos en ciertas playas, pero están señaladas y no gozan del apoyo mayoritario de la sociedad.

Si fueran esculturas de contenido sádico expreso, o de violencia doméstica explícita, o de homofobia,  o de racismo, seguro que Presidencia de la Generalitat ni la hubiera organizado ni permitido. También la dimensión sexual tiene una valoración moral, sin que pueda quedar justificado todo en virtud del arte o de la realidad cotidiana.

El Foro de la Familia y numerosas familias han considerado que las esculturas, con alto contenido sexual explícito y de muy dudoso gusto, pueden, por su presencia en la vía pública, vulnerar la Ley Orgánica de Protección del Menor, al exponer a éstos a contenidos totalmente inadecuados para su edad, y han exigido su retirada inmediata.

Zenón de Elea

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