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"Los niños tienen derecho a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren"

La belleza del matrimonio.
photo_camera La belleza del matrimonio.

Las palabras exactas de Irene Montero, ministra de Igualdad, en la Comisión de Igualdad del Congreso (que para mí, cuando habla, lo hace con cierta rabia, para ser comedidos) fueron estas: 

"Los niños, las niñas y les niñes de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren, y que eso es una forma de violencia. Tienen derecho a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, basadas, eso sí, en el consentimiento". 

A partir de aquí, muchos la han acusado de incitar a la pederastia. Vox se ha querellado contra Irene Montero por corrupción de menores por sus declaraciones sobre sexualidad y niños. Y Twitter echa humo. 

Dos afirmaciones graves que debería rectificar la ministra. La primera, como han apuntado muchos expertos, el decir que los niños y las niñas pueden "tener relaciones sexuales con quien les de la gana, basados eso sí, en el consentimiento".

Y la segunda, que a mí me parece incluso más grave, señalar que los niños y niñas deben "saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren". Y ¿si ellos quieren, sí cree que la ministra que pueden consentirlo? Me pregunto si eso es lo que querrá para sus tres hijos. 

De las voces más sensatas que he escuchado estos días han sido las de Javier Urra, conocido psicólogo, miembro de la Academia de Psicología de España y primer Defensor del Menor: Ha pedido a la ministra de Igualdad que "matice" sus declaraciones sobre la educación sexual de los niños y la emplaza a un "debate público".  

"Decir que un niño o una niña puede tener una relación con quien quiera, da a entender a la ciudadanía que lo puede hacer con un adulto y es, del tema de infancia, la mayor aberración que yo he oído". 

Urra ha recordado que la legislación española explica "muy claro" que "ningún menor de 16 años puede dar consentimiento" porque "no tiene capacidad para dar consentimiento ni cognitiva ni volitivamente".

En fin, que traigo a este portal de religión este tema, porque no está de más recordar que la antropología cristiana sobre afectividad y relaciones sexuales aboga por el amor y el compromiso, invita a las relaciones sexuales basadas en el compromiso y el matrimonio, y, como recuerda el Papa Francisco en Amoris Laetitia, la madurez de la persona es lo que le capacita para alcanzar esa plenitud en el amor y el compromiso, de vivir para y por otra persona en el matrimonio. 

Esta invitación, parece que ya no "vende" en los tiempos que corren, pero al fin y al cabo, es lo que dijo Jesús en el Evangelio. "Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne"? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre", (Mt 19,3-12). 

Zenón de Elea. 

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