Zoom

La ministra Montón, el aborto de menores y los católicos

La ministra de Sanidad, Carmen Montón.
photo_cameraLa ministra de Sanidad, Carmen Montón.

En una entrevista concedida al diario El Mundo, la ministra de Sanidad, Carmen Montón, afirma lo siguiente: “las menores en riesgo deben poder abortar sin permiso”.

Presume la ministra de ser experta en la materia, ya que fue ponente de la ley de 2010 que regulaba el acceso al aborto para las menores de 18 años sin necesidad de autorización de sus padres.

Montón habla de “bocado a las mujeres más jóvenes” cuando se refiere a la reforma de la ley que hizo el Gobierno del PP, prohibiendo a las menores abortar sin permiso paterno.

Hay que reconocer a la nueva titular de Sanidad y al nuevo Ejecutivo de Sánchez la determinación con la que defienden sus convicciones en materia de asuntos sociales, algo que echan de menos no pocos católicos respecto del PP y del Gobierno de Rajoy.

Lejos de derogar la ley del aborto de Zapatero, como venía prometiendo desde hacía años en mítines, manifestaciones provida y programas electorales, Rajoy llevó al ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, al extremo de tener que dimitir por el proyecto de ley de defensa del concebido, la más avanzada en defensa de la vida que ha visto la legislación española y que fue abortada, nunca mejor dicho, puesto que se borró del ordenamiento jurídico antes de ver la luz.

Rajoy se desdijo con total impunidad, ya que volvió a ganar las siguientes elecciones, ha conservado el poder y ha abandonado el Ejecutivo no por un castigo de su electorado al incumplir una de sus promesas más importantes, sino por el triunfo de una moción de censura. La puntilla no se la han dado los españoles, sino los grupos políticos del Congreso.

En este zoom caben reproches hacia muchos: primero, a la ministra Montón, que permite el aborto para las menores(con todas las consecuencias físicas y psicológicas que repercuten en la mujer, probadas por la ciencia y silenciadas mediáticamente), pero a la vez se cuida mucho de que fumen, beban alcohol o se suban al volante.

Segundo, a los autores de la entrevista de El Mundo. A mi juicio, le faltaba esta pregunta: ¿cree que es coherente su postura, señora Montón, alentando una práctica para las menores de dieciocho y prohibiendo con tanto ahínco otras al menos igual de nocivas?

Tercero, al Partido Popular y en especial, al Gobierno de Mariano Rajoy, que ha perdido una oportunidad de oro en los siete años que ha estado al frente del Ejecutivo para impulsar los derechos de la mujer y del concebido de dos maneras: haciendo política; esto es, negociando con los grupos parlamentarios favorables a la vida (los todopoderosos PNV y PDeCAT) y gastando dinero en campañas de comunicación que informaran de la impecable ley Gallardón. Han perdido un tiempo precioso e irrecuperable.

Y por último, a los católicos españoles: son ciudadanos y votantes, tanto como los ateos, los agnósticos o los creyentes no practicantes que simpatizan con el aborto. Su responsabilidad es igual o mayor, si cabe, que la de los Gobiernos que les han engañado, ignorando y despreciando sus convicciones.

Con su voto y su silencio, estos católicos han mantenido en el poder a quienes les han utilizado para seguir en sus sillones con la excusa de que eran los únicos que podían sacar a España de la crisis económica. ¿Y de la crisis moral, quién nos saca, señores? ¿Quién tiene la representación parlamentaria suficiente para que se aprueben leyes a favor de la vida?

Los católicos deben ser más comprometidos con sus convicciones y exigir a los políticos que cumplan sus promesas. Si no, seguirán siendo utilizados como moneda de cambio de los partidos para sacar réditos electorales, como si fueran menores de edad. Pero como a las que la ministra Montón no deja fumar, no como a las que permite abortar.

Zenón de Elea.

 
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