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La que ha liado la Ministra Celaá

Isabel Celaá y Alfonso Aguiló, presidente de la CECE.
photo_cameraIsabel Celaá y Alfonso Aguiló, presidente de la CECE.

La que ha liado la ministra de Educación Isabel Celaá en el Congreso de Escuelas Católicas. En el vídeo que publica Religión Confidencial de su discurso, al principio yo la veo un poco nerviosa. Luego coge carrerilla.

Me cuentan desde Escuelas Católicas que tienen buena relación, que han trabajado en estrecha colaboración con ella. Por eso, se han quedado de piedra cuando la ministra va y suelta, en un foro como invitada y ante 2.000 personas de centros católicos, que el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieran para sus hijos no emana del artículo 27 de la Constitución. Entonces ¿de dónde emana? 

Pues el secretario general de los obispos españoles, Luis Argüello, no ha esperado ni medio día a corregir a la ministra, y ha dicho lo siguiente: En relación a las palabras de la ministra en funciones de la sra. Celaá sobre que elegir centro educativo para los hijos no es un derecho que emane del artículo 27 de la Constitución, que dicho artículo "leído en sus 10 puntos, es la expresión básica del pacto educativo en España con tres pilares: derecho  a la educación, libertad de enseñanza y derecho de los padres. Esperamos que, en el marco del tono cordial de la salutación de la ministra, la exclusión del derecho de los padres haya sido un lapsus. De no ser así, supondría un giro en la política educativa de extraordinaria gravedad para el derecho de los padres y la libertad de enseñanza en una sociedad tan plural que precisa unas bases educativas comunes y un desarrollo conforme a las convicciones de las familias y su iniciativa social, en el espacio público que las Administraciones han de garantizar conforme a la Constitución y los Tratados internacionales firmados por el Estado”.

Creo sinceramente que muchos católicos esperan que los obispos españoles defiendan, a partir de ahora, con prudencia pero también con valentía, las posibles agresiones a la libertad personal, de expresión, de pensamiento y de educación que podrían incurrir las nuevas medidas del gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos. 

En esta ocasión, creo también que Argüello ha hecho unas declaraciones con valentía, elegancia y sin ofender a la ministra, pero no se ha quedado callado. Muchos católicos piensan que necesitamos obispos valientes y que defiendan la verdad, sin ofender ni atacar. 

Zenón de Elea. 

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