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Sobre el grupo de trabajo entre Gobierno e Iglesia para estudiar la financiación

Vaticano.
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El senador de Compromís Carles Mulet es uno de los parlamentarios que más arremete contra la Iglesia Católica (por no decir el que más). Una de sus últimas preguntas ha sido preguntar al Gobierno si "tiene la voluntad de auditar las cuentas de la Iglesia católica española".

Cierto es que los parlamentarios deben velar por las cuestiones públicas pero con equidad. Raya la paranoia que un gran número de sus preguntas sean contra la Iglesia Católica. 

Pues bien, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y Asuntos Constitucionales, José Antonio Montilla, le ha respondido que se ha constituido un grupo de trabajo formado por representantes de la Iglesia Católica y del Gobierno para estudiar cómo implementar las recomendaciones del Tribunal de Cuentas sobre la financiación de la Iglesia Católica, informa Europa Press. 

Cierto es que el Tribunal de Cuentas ha recomendado que la Iglesia debe  "concretar mejor la naturaleza de los gastos así como de las entidades de la Iglesia a cuyo sostenimiento se destina" el dinero que recibe de la asignación tributaria. 

Otra de las indicaciones del Tribunal de Cuentas es que "el Gobierno deberá disponer de información suficiente para asegurar que el destino último de los recursos procedentes de la asignación tributaria sea compatible con las normas que rigen la libre competencia y no puedan ser consideradas ayudas de Estado".

Es decir, la Iglesia debe justificar que lo que recibe de la casilla de la x del IRPF se destina a lo acordado entre el Gobierno y la Iglesia. 

A propósito de este tema, no se debe olvidar que en todos los países europeos existe una financiación a las confesiones religiosas, ya sea vía impuestos de los contribuyentes o con cargos a los presupuestos del Estado. 

Por lo tanto, no se trata de un privilegio de la Iglesia Católica, ni en España ni en ningún otro país,  se trata de una norma general de colaboración con todas las religiones, en virtud de la libertad religiosa y en virtud de que el papel de las religiones forma parte de la cultura universal y de los derechos humanos. 

Y por último: no debemos olvidar que la religión también forma parte de lo público y que España es un estado aconfesional, pero no anticonfesional. Que a algunos se les olvida. 

Para saber más sobre la financiación de las religiones en Europa, les recomiendo este Foro Virtual Digital Reasons: ¿Cómo se financian las instituciones religiosas en Europa? 

Zenón de Elea. 

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