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China: continúa la destrucción de santuarios y el cardenal Zen dice que el Papa "no entiende a China"

Santuarios chinos
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El pasado 25 de octubre, el santuario de Nuestra Señora de los Siete Dolores en Dongergou, en la provincia china de Shanxi, fue destruido por orden de las autoridades con el argumento de que había "demasiados cruces" y "demasiados adornos más allá de todos los límites, informa La Nuova

También ha sido derribado el santuario de Nuestra Señora de la Dicha, también conocida como la Virgen de la Montaña, que se encuentra en Anlong en Guizhou.

La libertad religiosa en China dista mucho de ser una realidad. Continúan las demoliciones de iglesias y la destrucción de cruces, cuadros, pinturas y otros objetos religiosos en ciudades como Henan, Xinjiang o Mongolia. De acuerdo con varios corresponsales de la agencia de noticias AsiaNews, la destrucción ha aumentado tras el acuerdo provisional entre China y el Vaticano. 

Leyendo estas noticias, entiendo un poquito más al cardenal Zen, que hace unos días escribió un dramático artículo en el New York Times titulado: "El Papa no entiende China". No tiene desperdicio. El obispo de Hong Kong retirado, dice que este acuerdo es un verdadero paso para la aniquilación de la verdadera Iglesia en China, la clandestina, la fiel al Papa, la que se ha enfrentado a la iglesia oficial. Explica de una manera clara y sencilla lo que ha ocurrido y continúa ocurriendo en el país asiático. 

Sin embargo, por otra parte, conozco algunos sacerdotes chinos, ordenados a las 3 de la madrugada en la Iglesia clandestina, que confían en este acuerdo, confían en el Santo Padre y también hacen suya las palabras del cardenal Zen, quienes ha pedido a obispos y sacerdotes clandestinos: "Por favor, no comiencen una revolución, vuelvan a las catacumbas, el comunismo no es eterno".  

Recemos por estos obispos y sacerdotes clandestinos. Y también, por el Papa. 

Zenón de Elea. 

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