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Las graves declaraciones de un sacerdote alicantino sobre corrupción en la Iglesia

En un breve comunicado que dirigió a los medios de comunicación el Obispado de Orihuela-Alicante a última hora del viernes 19 de enero, afirma que habiendo conocido las afirmaciones vertidas por el sacerdote Rvdo. Sr. D. Miguel Ángel Schiller Villalta y publicadas en distintos medios de comunicación, de forma inmediata y formalmente, siguiendo la normativa eclesial, ha citado al mismo para tomarle declaración por dichas afirmaciones”.

Este sacerdote ha efectuado unas graves acusaciones y declaraciones, tanto en redes sociales como a Efe, aludiendo a que pide la baja en la Iglesia, “me quiero ir de este negocio de corrupción que es la Iglesia”, y alude a que la Iglesia “ha perdido su credibilidad” tras los casos de pederastia y corrupción que han salido a la luz pública estos años, así como los sacerdotes. “Todo el mundo sabe que hay corrupción en la iglesia, hasta el Papa lo dice”. Y afirma que sólo ha “conocido un obispo al menos bueno, Murgui”.

Además  ha utilizado expresiones que, porque me parecen desproporcionadas e injustas sobre  la Iglesia, los obispos y los sacerdotes, generalizando la corrupción de un modo imprudente e injusto,   prefiero no citar.

En mi opinión  él contribuye con sus declaraciones a  aumentar la desconfianza de los fieles hacia una mayoría de sacerdotes y eclesiásticos que llevan una vida probada de fidelidad y autenticidad.

Es evidente que la corrupción en la Iglesia existe, que se están tomando medidas y deben tomarse, también por el especial deber de ejemplaridad y confianza depositada en el clero. Es doloroso, pero cierto.

Pero de ahí a lo que ha dicho el párroco de la ciudad alicantina de Alfaz del Pi hay un claro salto al precipicio: no contribuye a mejorar la salud de la Iglesia, sino a alejar a los católicos de sus pastores, que en su mayoría comprobamos que son fieles y abnegados, ejemplares.

Zenón de Elea. 


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