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"Siete años interno con los jesuitas y nadie abusó de mi"

El Papa Francisco con un grupo de seminaristas.
photo_cameraEl Papa Francisco con un grupo de seminaristas.

En medio de tantas historias de dolor, de víctimas de abusos sexuales que están dando a conocer su sufrimiento y que algunos incluso están ofreciendo su testimonio delante del Papa Francisco, surgen de vez en cuando luces de esperanza. Uno de estos destellos ha sido una carta dirigida a la directora de El País,  en el que una persona, de nombre Francisco Plaza, cuenta su experiencia con los jesuitas. 

Cuenta como un jesuita pasó por su pueblo rural y le dio la oportunidad de estudiar en un colegio de la Compañía. "Estuve interno siete años. En todo ese tiempo, no sufrí ningún acoso, ni sé de ningún compañero que lo padeciera. En el colegio había un grupo de internos, como yo, que apenas pagábamos nada por el estudio y la manutención; se nos exigía, a cambio, buena conducta y un rendimiento aceptable. La mayoría de los alumnos, sobre todo los externos, eran de familias adineradas de Burgos. Nunca sentí trato discriminatorio alguno, participábamos de la misma enseñanza y de los mismos servicios". 

Desde aquí quiero dar las gracias a Francisco Plaza por su testimonio esperanzador. Contar su experiencia llena de alivio en medio de este nubarrón que está cayendo sobre esa Iglesia que ha mirado para otro lado y nos ha salpicado a todos, esa Iglesia que ha encubierto a delincuentes para evitar un mal mayor, pero del mismo modo que se encubría a los violadores en las familias o a los médicos que abusaban en las consultas. No había leyes tan eficaces como las de ahora y la sociedad era otra.

Quizás este buen hombre leyó la noticia que hace unos meses publicábamos en Religión Confidencial: se trataba de la iniciativa de Miquel Bordas que animaba a escribir a El País historias edificantes de curas para contrarrestar la campaña del diario que está difundiendo escándalos que afectan a la Iglesia, en concreto, casos de abusos sexuales. 

Ojalá surjan más Franciscos Plazas y lleguen sus historias a cualquier periódico, buenas historias sobre la labor de los sacerdotes. 

Zenón de Elea. 

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