Vaticano

Primeras fotos del cuerpo de Benedicto XVI y su testamento espiritual

Benedicto XVI: "Lo digo ahora a todos los que en la Iglesia han sido confiados a mi servicio: ¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir!"

El cuerpo del Papa emérito Benedicto XVI en la capilla Mater Ecclesiae.
photo_camera El cuerpo del Papa emérito Benedicto XVI en la capilla Mater Ecclesiae.

Los restos del Papa Emérito Benedicto XVI reposarán en el Monasterio Mater Ecclesiae hasta la madrugada del lunes 2 de enero. En estos dos días no se han producido visitas oficiales ni oraciones públicas. 

A partir de hoy lunes 2 de enero y desde las 9 de la mañana, el cuerpo será expuesto para la visita de los fieles en la Basílica de San Pedro. 

La Basílica estará abierta el lunes de 9 a 19, martes y miércoles de 7 a 19. El funeral presidido por el Santo Padre se celebrará en la plaza de San Pedro el jueves 5 de enero a las 9.30 horas. 

El 5 de enero de 2023, a las 9.30 horas, en el atrio de la Basílica de San Pedro, el Santo Padre Francisco presidirá la Santa Misa Exequial por el difunto Sumo Pontífice Emérito Benedicto XVI. Al final de la celebración eucarística tendrá lugar la Ultima Commendatio y la Valedictio. El ataúd del Sumo Pontífice Emérito será llevado a la Basílica de San Pedro y luego a las Grutas del Vaticano para su entierro. 

El domingo 1 de enero, Francisco acudió al monasterio pocos minutos después de las 9.34, hora del fallecimiento. Inmediatamente después de ser avisado por el secretario especial, monseñor Georg Gänswein, el Papa llegó en automóvil a la Mater Ecclesiae en torno a las 10 de la mañana. Ya lo había hecho el pasado miércoles 28 de diciembre, inmediatamente después de alertar al mundo del empeoramiento del estado de salud de Ratzinger, pidiendo "una oración especial" por él.

El cuerpo en la capilla del monasterio

El Papa Bergoglio fue el primero en visitar el cuerpo de Benedicto XVI, que, según contaron quienes le asistieron en los últimos minutos de su vida, murió con gran serenidad, informa Vatican News. El Pontífice rezó junto al cuerpo, que se encuentra ahora, como se ha referido, en la capilla de la Mater Ecclesiae, junto a un pesebre, vistiendo ornamentos rojos. 

El cuerpo del Pontífice emérito que "descansa" en la capilla del Monasterio Mater Ecclesiae, la estructura en los Jardines Vaticanos, a pocos pasos de la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, que Ratzinger había elegido como residencia tras renunciar al ministerio petrino en 2013. 

En este vídeo de Vatican News se pueden apreciar las imágenes. 

"Don para la Iglesia y para el mundo"

En el Ángelus de la Plaza de San Pedro, Francisco volvió a  recordar, como ya hizo en el Te Deum y en la Misa del domingo por la mañana, a su predecesor. 

"En estas horas invocamos tu intercesión en particular por el Papa emérito Benedicto XVI, que dejó este mundo ayer por la mañana (por el sábado 31). Todos nos unimos, con un solo corazón y una sola alma, para dar gracias a Dios por el don de este fiel servidor del Evangelio y de la Iglesia".

Con palabras de sincero afecto, Francisco condensó su dolor por el fallecimiento de su predecesor, pero también su gratitud por el hombre al que, ya en el Te Deum había calificado de "don para la Iglesia y para el mundo"

Testamento espiritual de Benedicto XVI 

Publicado el documento redactado por el Papa emérito el 29 de agosto de 2006

Benedicto PP XVI

Si en esta hora tardía de mi vida miro hacia atrás, hacia las décadas que he vivido, veo en primer lugar cuántas razones tengo para dar gracias. Ante todo, doy gracias a Dios mismo, dador de todo bien, que me ha dado la vida y me ha guiado en diversos momentos de confusión; siempre me ha levantado cuando empezaba a resbalar y siempre me ha devuelto la luz de su semblante. En retrospectiva, veo y comprendo que incluso los tramos oscuros y agotadores de este camino fueron para mi salvación y que fue en ellos donde Él me guió bien. 

Doy las gracias a mis padres, que me dieron la vida en una época difícil y que, a costa de grandes sacrificios, con su amor prepararon para mí un magnífico hogar que, como una luz clara, ilumina todos mis días hasta el día de hoy. La clara fe de mi padre nos enseñó a nosotros los hijos a creer, y como señal siempre se ha mantenido firme en medio de todos mis logros científicos; la profunda devoción y la gran bondad de mi madre son un legado que nunca podré agradecerle lo suficiente. Mi hermana me ha asistido durante décadas desinteresadamente y con afectuoso cuidado; mi hermano, con la claridad de su juicio, su vigorosa resolución y la serenidad de su corazón, me ha allanado siempre el camino; sin su constante precederme y acompañarme, no habría podido encontrar la senda correcta.

De corazón doy gracias a Dios por los muchos amigos, hombres y mujeres, que siempre ha puesto a mi lado; por los colaboradores en todas las etapas de mi camino; por los profesores y alumnos que me ha dado. Con gratitud los encomiendo todos a Su bondad. Y quiero dar gracias al Señor por mi hermosa patria en los Prealpes bávaros, en la que siempre he visto brillar el esplendor del Creador mismo. Doy las gracias al pueblo de mi patria porque en él he experimentado una y otra vez la belleza de la fe. Rezo para que nuestra tierra siga siendo una tierra de fe y les ruego, queridos compatriotas: no se dejen apartar de la fe. Y, por último, doy gracias a Dios por toda la belleza que he podido experimentar en todas las etapas de mi viaje, pero especialmente en Roma y en Italia, que se ha convertido en mi segunda patria.

A todos aquellos a los que he agraviado de alguna manera, les pido perdón de todo corazón.

Lo que antes dije a mis compatriotas, lo digo ahora a todos los que en la Iglesia han sido confiados a mi servicio: ¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir! A menudo parece como si la ciencia -las ciencias naturales, por un lado, y la investigación histórica (especialmente la exégesis de la Sagrada Escritura), por otro- fuera capaz de ofrecer resultados irrefutables en desacuerdo con la fe católica. He vivido las transformaciones de las ciencias naturales desde hace mucho tiempo, y he visto cómo, por el contrario, las aparentes certezas contra la fe se han desvanecido, demostrando no ser ciencia, sino interpretaciones filosóficas que sólo parecen ser competencia de la ciencia. Desde hace sesenta años acompaño el camino de la teología, especialmente de las ciencias bíblicas, y con la sucesión de las diferentes generaciones, he visto derrumbarse tesis que parecían inamovibles y resultar meras hipótesis: la generación liberal (Harnack, Jülicher, etc.), la generación existencialista (Bultmann, etc.), la generación marxista. He visto y veo cómo de la confusión de hipótesis ha surgido y vuelve a surgir lo razonable de la fe. Jesucristo es verdaderamente el camino, la verdad y la vida, y la Iglesia, con todas sus insuficiencias, es verdaderamente su cuerpo.

Por último, pido humildemente: recen por mí, para que el Señor, a pesar de todos mis pecados y defectos, me reciba en la morada eterna. A todos los que me han sido confiados, van mis oraciones de todo corazón, día a día.

 

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