Vaticano

Periodista de New York Times pregunta al Papa sobre un posible cisma en la Iglesia americana

Francisco: "No le tengo miedo a los cismas. Rezo para que no haya porque está de por medio la salud espiritual de mucha gente"

Papa Francisco en el vuelo papal.
photo_cameraPapa Francisco en el vuelo papal.

La rueda de prensa en el vuelo papal de regreso a Papa, los periodistas como es habitual, formularon a Francisco distintas preguntas, pero en esta ocasión, la más controvertida fue la que le dirigió  Jason Horowitz, del periódico norteamericano The New York Times que le preguntó si temía un cisma en la Iglesia americana. 

El Papa Francisco le respondió: "No le tengo miedo a los cismas. Rezo para que no haya porque está de por medio la salud espiritual de mucha gente, rezo para que haya diálogo, corrección cuando hay una equivocación; pero el camino del cisma no es cristiano. Pero si pensamos en el inicio de la Iglesia, cómo ha comenzado la Iglesia con tantos cismas, uno tras otro, basta leer la historia de la Iglesia con los arrianos, los gnósticos, los monofisistas, todos estos".

Esta fue la pregunta del periodista y la respuesta de Francisco que recoge Aciprensa: (texto íntegro de la rueda de prensa) 

Jason Horowitz, The New York Times: Buenos días Santo Padre. En el vuelo a Maputo usted ha reconocido estar bajo ataque de un sector de la Iglesia estadounidense. Obviamente hay fuertes críticas en la prensa, los sitios web y la televisión; e incluso algunos aliados de los más cercanos han hablado de un complot contra usted. ¿Hay alguna cosa que estos críticos no comprendan de su pontificado o hay alguna cosa que usted haya aprendido de estas críticas de Estados Unidos? Otra cosa, ¿usted teme un cisma en la Iglesia americana y si hay algo que usted podría hacer como un diálogo para ayudar al pontificado?

Papa Francisco: Primero que nada las críticas siempre ayudan, siempre. Cuando uno recibe una crítica rápidamente se debe hacer autocrítica y decir esto es cierto, esto no, o ver hasta qué punto. Yo siempre en las críticas veo ventajas. A veces enojan, pero sí hay ventajas. 

Luego, en el viaje de ida a Maputo vino uno de ustedes. ¿Fuiste tú quien me dio el libro? Uno de ustedes me dio ese libro en francés. Si, tú, en francés, la Iglesia estadounidense ataca al Papa, los americanos. No, el Papa bajo el ataque de los americanos. Ah no, “Cómo los americanos quieren cambiar al Papa”. Ese es el libro del que me dieron un ejemplar. Yo sabía del libro pero no lo he leído.

Las críticas no son solo de los estadounidenses 

Las críticas no son solo de los estadounidenses, son un poco de todos lados, también de la curia. Al menos quienes las dicen tienen la ventaja de la honestidad de decirlo y me gusta esto. No me gusta cuando las críticas van debajo de la mesa, te sonríen y te muestran los dientes y luego te dan una puñalada por detrás. Esto no es leal, no es humano. 

La crítica es un elemento de construcción y si tu crítica no es certera prepárate a recibir la respuesta y a dialogar, a una discusión y llegar a un punto justo: esta es la dinámica de la verdadera crítica. En cambio, la crítica de las gotas de arsénico de las que hablaba este artículo que le di al Padre Rueda es un poco tirar la piedra y esconder la mano. Esto no sirve, esto no ayuda. Ayude a los pequeños grupitos cerrados que no quieren escuchar la respuesta a la crítica. Una crítica que no quiere escuchar la respuesta y lanza la piedra y esconder la mano.

En cambio, una crítica leal: pienso esto, esto y esto, abierta a la respuesta, es algo que construye y ayuda. Ante el caso del Papa: “Pero esto no me gusta del Papa”. Hago la crítica y espero la respuesta, voy con él y hablo y escribo un artículo y le pido responder. Esto es leal, esto es amar a la Iglesia. Hacer una crítica sin querer escuchar la respuesta y sin dialogar y no querer a la Iglesia es ir hacia atrás con una idea fija: cambiar de Papa, cambiar el estilo o hacer un cisma. ¿Esto es claro, no? Siempre una crítica leal es bien recibida, al menos por mí.

Segundo, el problema del cisma. En la Iglesia hubo muchos cismas. Luego del (Concilio) Vaticano I, tras la última votación sobre la infalibilidad (papal), un buen grupo se fue, se alejó de la Iglesia y fundó a los vetero-católicos para ser honestos a la tradición de la Iglesia. Luego encontraron un desarrollo diferente y ahora ordenan mujeres, pero en ese momento eran rígidos, iban tras una ortodoxia que les hacía pensar que el Concilio se había equivocado. Otro grupo se fue sin votar, calladito sin querer votar.

El Vaticano II ha creado estas cosas. Tal vez el alejamiento más conocido es el de Lefebvre. Siempre está la opción cismática en la Iglesia. Es una de las opciones que el Señor deja siempre a la libertad humana. 

No le tengo miedo a los cismas. Rezo para que no haya porque está de por medio la salud espiritual de mucha gente, rezo para que haya diálogo, corrección cuando hay una equivocación; pero el camino del cisma no es cristiano. Pero si pensamos en el inicio de la Iglesia, cómo ha comenzado la Iglesia con tantos cismas, uno tras otro, basta leer la historia de la Iglesia con los arrianos, los gnósticos, los monofisistas, todos estos.

Recuerdo una anécdota que ya he contado algunas veces pero no sé si aquí: ha sido el pueblo de Dios el que ha salvado de los cismas. Los cismáticos siempre tienen una cosa en común: se alejan del pueblo, de la fe del pueblo, de la fe del pueblo de Dios. Cuando en el Concilio de Éfeso estaba la discusión sobre la maternidad divina de María, el pueblo, y esto es histórico, estaba a la entrada de la Catedral y cuando los obispos entraban para hacer el Concilio, estaban con los bastones y los hacían ver los bastones mientras gritaban: “Madre de Dios, madre de Dios”, como diciendo que si no hacían esto que vieran lo que les esperaba. El pueblo de Dios siempre ajusta y ayuda.

Un cisma es siempre un estado exquisito, de la ideología alejada de la doctrina, una ideología tal vez justa pero que entra en la doctrina y la aleja, y se convierte en doctrina entre comillas, pero por un tiempo. Por esto rezo para que no haya cismas pero no les tengo miedo.

Para ayudar, pero esto que estoy diciendo ahora. No tengan miedo yo respondo a las críticas, todo esto lo hago. Tal vez si alguno piensa algo que debo hacer lo haré para ayudar, pero este es uno de los resultados del Vaticano II. No de este Papa o de otro Papa o de otro. Por ejemplo, las cosas sociales que digo son las mismas que ha dicho Juan Pablo II, yo las copio de él. “Pero el Papa es muy comunista, ¿eh?”. Entran las ideologías en la doctrina y cuando la doctrina resbala con la ideología existe la posibilidad de un cisma.

Y también está la ideología conductual…. es decir un conductismo como la primacía de una moral ascética, sobre la moral del pueblo de Dios en el que también los pastores deben conducir a la grey entre la gracia y el pecado. Esta es la moral evangélica. En cambio la moral de la ideología, por llamarla de alguna forma, te lleve a la rigidez y hoy tenemos muchas, muchas escuelas de rigidez dentro de la Iglesia, que no son cisma, pero que con caminos cristianos pseudo-cismáticos que al final terminarán mal.

Cuando vean cristianos, obispos, sacerdotes rígidos detrás de eso hay problemas. No es la sanidad del Evangelio y por eso debemos ser suaves, suaves con las personas que son tentadas por estos ataques, por estas cosas, porque están pasando por un problema y debemos acompañarlas con suavidad. Gracias.

La pregunta de la periodista española 

Otra de las preguntas que suscitó interés, al menos para los españoles es la que formuló Cristina Cabrejas, de la agencia EFE:

Gracias Santo Padre por la oportunidad. Tengo dos palabras, dos preguntas, una la privilegiada y otra sobre el viaje. Pido perdón a los colegas, quisieras que me respondiera en español. Luego yo traduzco. Antes que nada damos por hecho que uno de sus planes futuros es venir España, a ver si va a ser posible. Esperamos. La segunda pregunta que le quiero hacer es que hemos preguntado por los 80 años de Efe a diversas personalidades sobre información y periodismo. Entonces la pregunta que le quiero hacer es ¿cómo cree que va a ser la información en el futuro?

Papa Francisco: Necesitaría de una bola de cristal para responderle esto, pero antes que nada iré a España, espero, si vivo, pero la prioridad de los viajes en Europa son los países pequeños, esta es la prioridad, luego los más grandes. 

Luego no sé cómo será la comunicación en el futuro, pero pienso como era por ejemplo la comunicación cuando era chico, todavía sin TV. Con la radio, con el diario, incluso con el diario clandestino que era perseguido por el gobierno de turno. Se vendía de noche, lo vendían voluntarios, y también oral. Pero era una comunicación, si hacemos la comparación con esta, es una comparación precaria. Esta será precaria, tal vez en relación a la del futuro, pero lo que permanece como una cosa constante de la comunicación es la capacidad de transmitir un hecho y distinguirlo del relato. Una de las cosas que, a la comunicación del pasado, a la comunicación del presente y seguro a la comunicación del futuro, daña a la comunicación es el relato. 

Hay un estudio muy lindo hecho por SImone Paganini de hace tres años, una estudiosa de lengua de la Universidad de Aquisgrán, que habla sobre la movilidad de la comunicación. Ella toma un escrito, una novela. Entre el autor, el escrito y el lector y cómo después de eso la comunicación se va movilizando, como la comunicación es siempre movilizante, es muy fácil pasar del hecho al relato. Y esto arruina la comunicación. Es importante que sea el hecho y siempre ajustarse al hecho. Incluso nosotros, en la curia lo veo: Hay un hecho, da la vuelta y después viene adornado, maquillado, cada uno le pone de lo suyo y no con mala intención. Es que es la dinámica. 

La fidelidad 

Entonces la ascesis del comunicador es siempre volver al hecho. El hecho fue este, mi interpretación es esta, me dijeron esto. Entonces distinguir los pasos del relato, porque el relato no está bien, ¿no es cierto? Hace un tiempo me contaron caperucita roja pero desde el relato, y terminaba caperucita roja con su abuela haciendo un puchero con el lobo y comiéndose al lobo. O sea, el relato cambia la cosa e incluso esto es para probar este asunto. Este estudio de Simone Paganini es bastante bueno.

Ese es un punto que va a garantizar que hace al medio de comunicar... la fidelidad. Se dice que. ¿Se puede usar? Sí, se puede usar en comunicación, pero ahí buscar siempre con la metralleta crítica de constatar la objetividad del “se dice que” o sino “se dice que” no sabemos, pero siempre distinguir el hecho del relato. Es parte de la objetividad, es uno de los valores de la comunicación.

Segunda cosa, la comunicación debe ser siempre humana, totalmente humana. Y al decir humana la identifico como constructiva, es decir que haga crecer al otro. Una comunicación no puede ser usada como instrumento de guerra porque es antihumano, destruye, ¿no es cierto?

Ahí le pasé un artículo que encontré acá en una revista al Padre Rueda sobre los proyectiles venenosos de la lengua, gotitas de arsénico. Es decir, constructiva, humana, que siempre construya a la humanidad, al servicio de la construcción y no de la destrucción.

¿Cuándo la comunicación está al servicio de la destrucción? Cuando defiende, por ejemplo, proyectos no humanos. Pensemos en la propaganda de las dictaduras del siglo pasado. Eran grandes dictaduras que se comunicaban bien. Nosotros en Argentina decíamos: te venden un buzón, te venden el correo central, pero bien montada. No son humanas, fomentan la guerra, fomentan la división, son para la destrucción. Yo no sé técnicamente qué decirte porque no soy apto en la materia pero por eso se me ocurrió subrayar valores que la comunicación, sea del modo que sea, sea aquella de radio que escuchaba de chico o la que vendrá  que no sé cuál será, tiene que mantenerse siempre, que son coherencias.

Comentarios
Somos ECD
¿Buscas un medio de información libre, que no se casa con nadie?