Vaticano

El Papa ante las transformaciones de la Curia romana: "cambiamos para vencer la rigidez y el miedo"

En su tradicional discurso de Navidad a los órganos del Gobierno de la Santa Sede, Francisco habla de cambios para servir mejor a un mundo descristianizado

Discruso del Papa a la Curia Romana.
photo_cameraDiscruso del Papa a la Curia Romana.

En el tradicional encuentro que mantiene Francisco todos los años en Navidad con los distintos miembros del gobierno del Vaticano, cardenales y superiores de la Curia romana, el Papa ha hablado esta vez de las transformaciones que están teniendo lugar dentro de la Santa Sede, reiterando la necesidad y los objetivos de los nuevos dicasterios. "Cambiamos para vencer la rigidez y el miedo y para proclamar mejor el Evangelio a un mundo descristianizado", informa Vatican News. 

Despedida del decano de los cardenales 

El Santo Padre ha comenzando dando las gracias al cardenal Angelo Sodano "por el valioso y oportuno servicio que ha realizado como Decano, durante tantos años, con disponibilidad, dedicación, eficiencia y gran capacidad organizativa y coordinación". 

Francisco ha aceptado la renuncia del cardenal Angelo Sodano como Decano del Colegio cardenalicio, presentada por motivos de edad (92 años)  y con un Motu proprio ha establecido que de ahora en adelante este cargo tendrá una duración quinquenal, eventualmente renovable y que al concluir su mandato el purpurado saliente reciba el título de “Decano emérito”.

La Curia no cambia solo por cambiar 

En el tradicional discurso a la Curia, el Papa ha dicho que en un mundo cambiante, la Curia romana no cambia solo por cambiar, "para seguir las tendencias", sino que la Iglesia vive el desarrollo desde la perspectiva de Dios y, después de todo, la historia de la Biblia es todo "un camino marcado por comienzos y reinicios".

Francisco ha hecho referencia al cardenal Newman, canonizado por el Papa Francisco el 13 de octubre de 2019, en su alocución navideña, y ha utilizado unas palabras sobre el cambio que decía el reciente santo: "Aquí sobre la tierra vivir es cambiar, y la perfección es el resultado de muchas transformaciones"  .

"Para Newman el cambio es conversión, es decir, una transformación interior", ha añadido el Papa. 

Un cambio de época 

Y haciendo alusión a los cambios, Francisco ha sintonizado con su desafío que subyace y acompaña desde el comienzo de su magisterio, es decir, que la época actual “no es simplemente una época de cambios, sino un cambio de época”; agregando que “la actitud sana” es la de “dejarse interrogar por los desafíos del tiempo presente”, con discernimiento y coraje, en vez de dejarse seducir por la cómoda inercia del dejar todo como está:

"A menudo sucede que se vive el cambio limitándose a ponerse un vestido nuevo, y luego quedarse en realidad como se estaba antes. Recuerdo la expresión enigmática que leemos en una famosa novela italiana: "Si queremos que todo permanezca como está, todo debe cambiar" (en Il Gattopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa)."

En esta línea, y sobre las reformas de la Curia romana el Papa ha valorado lo que de bueno se ha hecho  en la compleja historia de la Curia: "Es un deber valorizar su historia para construir un futuro que tenga bases sólidas, que tenga raíces y por tanto pueda ser fructífero. Apelar a la memoria no significa anclarse en la auto-conservación, sino recordar la vida y la vitalidad de un camino en continuo desarrollo. La memoria no es estática, es dinámica. Por su naturaleza implica movimiento".

Novedades en la organización curial 

En este punto, Francisco ha repasado lo que él define como "algunas novedades de la organización curial, como el nacimiento a fines de 2017 de la Tercera Sección de la Secretaría de Estado (Sección para el Personal diplomático de la Santa Sede), junto con otros cambios realizados, en las "relaciones entre la Curia romana y las Iglesias particulares" y en la "estructura de algunos Dicasterios, en particular el de las Iglesias orientales y otros para el diálogo ecuménico y por el diálogo interreligioso, en particular con el judaísmo".

Pero fue sobre todo la constatación, ya evidente en la época de Juan Pablo II como en la de Benedicto XVI – de un mundo no más  consciente del Evangelio como en el pasado, que exige -explica Francisco-, una profunda reestructuración de los dicasterios históricos o sugerir el nacimiento de nuevos.

Refiriéndose a la Congregación para la Doctrina de la Fe y a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el Papa observa que cuando "se instituyeron, era una época en la que era más simple distinguir entre dos lados bastante definidos: un mundo cristiano de una parte y un mundo aún por evangelizar, por el otro”.

Mundo descristianizado 

"Ahora esta situación ya no existe. Las poblaciones que aún no han recibido la proclamación del Evangelio no viven únicamente en continentes no occidentales, sino que viven en todas partes, especialmente en las enormes concentraciones urbanas que requieren un cuidado pastoral específico. En las grandes ciudades necesitamos otros "mapas", otros paradigmas, que nos ayuden a reposicionar nuestras formas de pensar y nuestras actitudes: No estamos más en la cristiandad", ha señalado el Santo Padre. 

Por esta razón, el impulso para una proclamación renovada del Evangelio fue la razón de ser de la remodelación de las instituciones del Vaticano. Todo -costumbres, estilos, horarios, lenguaje, el Papa lo había aclarado con la Evangelii gaudium- debe ser "un canal adecuado para la evangelización del mundo actual, más que para la auto-conservación".

Dicasterio para la Comunicación 

Esta necesidad se satisface con el nacimiento del Dicasterio para la Comunicación, una entidad que une nueve cuerpos de los medios de comunicación del Vaticano, previamente distintos entre sí. No es una mera "agrupación coordinada", especifica, sino una forma de "armonizar" para "producir una mejor oferta de servicios" en una "cultura ampliamente digitalizada".

"La nueva cultura, marcada por los factores de convergencia y multimedialidad, necesita una respuesta adecuada de parte de la Sede Apostólica en el área de la comunicación. Hoy, en comparación con los servicios diversificados, prevalece la forma multimedia, y esto también marca la manera de concebirlos, pensarlos e implementarlos. Todo esto implica, junto con el cambio cultural, una conversión institucional y personal para pasar de un trabajo a compartimentos estancos -que en el mejor de los casos tenían cierta coordinación- a un trabajo intrínsecamente conectado, en sinergia", ha señalado el Santo Padre. 

También ha hecho referencia al destino similar que le ha tocado vivir al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, creado para hacer más coherente y unitario el trabajo antes diferente, entre  los Pontificios Consejos Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral de los Migrantes y Agentes Sanitarios.

Rigidez y cambio 

"Por lo tanto, la Iglesia está llamada a recordar a todos que no se trata solo de cuestiones sociales o migratorias, sino de personas humanas, hermanos y hermanas que hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada. Está llamada a testimoniar que para Dios nadie es "extranjero" o "excluido". Está llamada a despertar conciencias adormecidas en la indiferencia ante la realidad del mar Mediterráneo, que se ha convertido para muchos, demasiados, en un cementerio", ha subrayado el Papa. 

Sobre la rigidez y el cambio, el Papa ha advertido contra "la tentación de asumir la actitud de rigidez. La rigidez que proviene del miedo al cambio y termina diseminando el terreno del bien común con estacas y obstáculos, convirtiéndolo en un campo minado de incomunicabilidad y odio. Recordamos siempre que detrás de cada rigidez hay un desequilibrio. La rigidez y el desequilibrio se alimentan entre sí en un círculo vicioso".  

Este es el discurso completo del Santo Padre. 

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