Vaticano

El Papa Francisco preside con visibles problemas de movilidad el funeral de Benedicto XVI

Los dolores en una rodilla desde hace un año le complican celebrar la misa personalmente y le han obligado a estar ayudado en el altar por el decano de los cardenales, Giovanni Battista Re

El Papa Francisco en silla de ruedas.
photo_camera El Papa Francisco en silla de ruedas.

Decenas de miles de personas asisten este jueves en la plaza de San Pedro al funeral del pontífice emérito Benedicto XVI, presidido por su sucesor, el argentino Francisco, en una ceremonia inédita en la historia reciente de la Iglesia católica.

El sencillo ataúd de madera del ex papa fue trasladado poco antes de las 09.00 horas entre aplausos mezclados con el repique de campanas, desde el interior de la basílica hasta la plaza. Una copia de los Evangelios fueron colocados sobre el ataúd, en el atrio de la basílica.

Entre los fieles figuran muchos sacerdotes y monjas, quienes hicieron fila para entrar desde la madrugada a la inmensa explanada cubierta por la neblina.

El papa emérito Benedicto XVI murió el pasado sábado a los 95 años en el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, donde residía desde su histórica renuncia al pontificado en 2013. Este jueves se celebra su funeral después de tres días en los que miles de personas han visitado su capilla ardiente.

Seguir su homilía

"También nosotros, aferrados a las últimas palabras del Señor y al testimonio que marcó su vida, queremos, como comunidad eclesial, seguir sus huellas y confiar a nuestro hermano en las manos del Padre: que estas manos de misericordia encuentren su lámpara encendida con el aceite del Evangelio, que él esparció y testimonió durante su vida", afirma el Papa en su homilía.

400 obispos y 4.000 sacerdotes, así como representantes de diversos países, culturas y religiones, han asistido a una plaza de San Pedro, abarrotada, para dar el último adiós a Benedicto XVI. 

Ratzinger será inhumado en la cripta de la basílica vaticana, donde descansan otros papas, y en la que fuera tumba de Juan Pablo II hasta 2011, cuando fue trasladado a la superficie del templo.

En el interior de uno de los tres féretros que albergan sus restos, se guarda en un cilindro metálico el "Rogito", el acta en latín en la que el Vaticano que recoge los rasgos más destacados de la vida de Benedicto XVI y su legado como Papa.

En él se lee entre otras cosas que "luchó con firmeza contra los delitos cometidos por representantes del clero contra menores o personas vulnerables, llamando continuamente a la Iglesia a la conversión, la oración, la penitencia y la purificación".

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