Vaticano

El Papa se despide de Japón reiterando su alerta contra la energía nuclear

El Santo Padre anima a “reflexionar qué clase de mundo queremos dejar”, y recordó que un mundo libre de armas nucleares requiere la participación de todos

El Papa Francisco reunido con el emperador japonés
photo_cameraEl Papa Francisco reunido con el emperador japonés

El Papa Francisco ha reiterado su mensaje de alerta frente a la energía nuclear en su última jornada en Japón. El Santo Padre se reunió ayer con las víctimas de Fukushima. Durante su encuentro, el Papa ha recordado que “hay que tomar decisiones valientes sobre las futuras fuentes de energía”.

El Papa ha visitado Fukushima un día después de su visita a Hiroshima y Nagasaki. En total, el Papa se ha reunido con trescientas personas, víctimas del terremoto, tsunami y accidente nuclear que ocurrió en 2011 y que costó la vida a más de 25.000 personas. Ante ellos expresó su preocupación por el uso de la energía atómica.

Una petición antigua

El Santo Padre animó a los presentes a “hacer una pausa y reflexionar qué clase de mundo queremos dejar a los que vengan detrás de nosotros”, y recordó el trabajo de planificar un futuro con menos inquietudes, entre las que destacó “la preocupación por el uso de la energía nuclear”, por la que los obispos japoneses “pidieron la abolición de centrales nucleares”.

Además, recordó que el Papa san Juan XXIII solicitó la prohibición de las armas atómicas en 1963 en la Encíclica Pacem in terris. En 2016, la Conferencia Episcopal de Japón hizo un llamamiento al mundo para "abolir" la producción de energía nuclear.

Trabajo de todos

El domingo pasado, el Santo Padre visitó el parque de la paz de Nagasaki y rezó ante el epicentro de la bomba atómica arrojada el 9 de agosto de 1945. Según el Papa, la ciudad “es testigo de las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales de un ataque nuclear”. En su discurso, el Papa ha condenado a los nueve países que actualmente poseen armas nucleares.

Por ello, el Papa señaló que “un mundo en paz, libre de armas nucleares, es la aspiración de millones de hombres y mujeres en todas partes. Convertir este ideal en realidad requiere la participación de todos: las personas, las comunidades religiosas, la sociedad civil, los Estados que poseen armas nucleares y aquellos que no las poseen, los sectores militares y privados, y las organizaciones internacionales”.

Por ello, el Papa Francisco reafirmó el “convencimiento de que un mundo sin armas nucleares es posible y necesario” y pidió “a los líderes políticos que no se olviden de que las mismas no nos defienden de las amenazas a la seguridad nacional e internacional de nuestro tiempo” porque es “necesario considerar el impacto catastrófico de un uso desde el punto de vista humanitario y ambiental, renunciando al fortalecimiento de un clima de miedo, desconfianza y hostilidad, impulsado por doctrinas nucleares”.

El Papa concluye su viaje a Japón este martes por la mañana con una visita a la prestigiosa Sophia University, fundada por los jesuitas en 1913, antes de emprender el vuelo de regreso a Roma. 

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