Vaticano

Hans Zollner lanza los retos de la Iglesia para reparar los abusos en la clausura del I Curso de Protección de menores en España

"Creo que falta en la Iglesia una cultura de aceptar la propia responsabilidad", afirma el presidente de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores

El P. Hans Zollner, en la clausura del I Curso de Protección de Menores.
photo_cameraEl P. Hans Zollner, en la clausura del I Curso de Protección de Menores.

El Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR) comenzó hace dos años un programa de formación en colaboración con el Centre for Child Protection de la Pontificia Università Gregoriana. Después de algunos encuentros y conversaciones con su presidente el P. Hans Zollner, SJ, firmaron un acuerdo dando lugar al I Curso de Protección de Menores del ITVR. 

En el curso, se han estudiado 16 temas desde los factores de riesgo y protección, la problemática del sexo en internet, el abuso intrafamiliar, las señales para identificar a los abusadores o la atención pastoral a las víctimas y supervivientes, así como a sus familias y comunidades de referencia.

"Con este encuentro queremos poner el broche de oro a dos años de trabajo que han tenido como objetivo formarnos en cuidar humana y pastoralmente a las víctimas, prevenir los abusos sexuales, de poder y conciencia y crear una cultura de la protección del menor", afirmó ayer el claretiano Carlos Martínez Oliveras, coordinador del curso. 

En el acto de clausura intervino el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro y otros participantes que relataron algunas experiencias con las víctimas de abusos. 

Pero el broche final lo puso el P. Hans Zollner, que ofreció una conferencia magistral titulada: "A un año de la cumbre vaticana: balance, perspectivas y retos sobre la situación de los abusos en la Iglesia". 

Qué ha hecho la Iglesia desde 2002 

En primer lugar, agradeció al P. Carlos M. Oliveras por su compromiso en estos años ofreciendo formación contra el abuso de los menores. 

El P. Hans hizo un balance de todas las acciones que ha realizado la Iglesia Católica desde 2002 hasta el momento actual y recordó las palabras de Juan Pablo II, a raíz de los primer casos publicados por el Boston Globe de Chicago:  "Que este tiempo de prueba lleve a la purificación de toda la comunidad católica necesaria y urgente". 

La Iglesia, desde entonces, ha trabajado por reconocer, purificar y reparar a las víctimas además de poner en marcha unos directorios para atajar y tratar los casos de abusos. Además, en marzo de 2014 se crea la Pontificia Comisión para la Protección de Menores. 

"Desde entonces la transparencia y la persecución de estos delitos han sido una constante en la Iglesia católica. Esto ha llevado a constituir una oficina contra los abusos en cada diócesis, para recibir las denuncias y acoger a las víctimas. Además, las autoridades eclesiásticas tienen la obligación de informar a las autoridades civiles. Así mismo, la Iglesia también trata los casos de encubrimiento", expuso Zollner. 

El experto jesuita también recordó que en julio pasado se ha publicado el Vademécun sobre algunas cuestiones procesales ante los casos de abusos a menores cometidos por clérigos. Se trata de un manual jurídico de instrucciones para guiar, paso a paso, a aquellos que deben averiguar la verdad cuando un menor de edad es abusado por un clérigo. 

Perspectivas y retos

En su videoconferencia, el presidente de la Comisión para la Protección de Menores  enumeró las perspectivas y retos de la Iglesia en esta cuestión.

En primer lugar, atención a las víctimas: para su propio bien, el de la Iglesia y el de la sociedad. "Cuidar a los traumatizados espiritualmente no es solo oirles, sino escucharles, entrar en el dolor y la visión de la realidad de las víctimas. Escuchar con el corazón", expresó el sacerdote alemán. 

El segundo reto que indicó Zollner es que la Iglesia debe asumir la propia responsabilidad.  "A veces se han atacado a las víctimas y se ha culpado a las campañas de medios de comunicación. Nosotros no somos entrenadores de deporte, nosotros proclamamos el evangelio y con nuestra vida queremos testimoniar a Nuestro Señor, por eso tenemos mayor responsabilidad. Por eso debemos aceptar la culpabilidad y asumir un fuerte impulso de conversión y purificación. Creo que falta en la Iglesia una cultura de aceptar la propia responsabilidad", aseveró. 

Arrepentimiento, confesión y reparación 

El tercer reto que lanzó Zollner es buscar aliados que pueden ser desde ONG`s  de buena voluntad hasta realizar autorías independientes. "Debemos contemplar la colaboración de personas fuera de la Iglesia para validar lo que estamos haciendo", dijo. 

El cuarto reto es la formación y prevención y, por último, una reforma espiritual: arrepentimiento, confesión y reparación. "Perseverancia y valentía para volver a recuperar la credibilidad", concluyó. 

Vea en el vídeo la Jornada de Reflexión que concluye el I Curso de Protección de Menores. 

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