Vaticano

El doctorado de San Juan de Ávila se empezó a preparar nada más concluir su canonización

El anuncio por parte de Benedicto XVI del la concesión a San Juan de Ávila del título de doctor en la Iglesia pone fin a un proceso en el que se empezó a trabajar en 1970. Gracias a aquella labor, Roma comprendió la influencia del santo español en la Iglesia universal.

Cuando, en el año 1970, San Juan de Ávila es canonizado, el equipo de expertos que había participado en el proceso se dio cuenta de que había que seguir trabajando para lograr el reconocimiento de un santo que influyó de manera decisiva en la vida de otros muchos santos. Por eso, aquellas misma personas siguieron trabajando.Sin embargo, la labor se enfrió un poco hasta que, en el año 2000, coincidiendo con el quinto centenario de su nacimiento y la celebración de un importante congreso internacional, se retoma la cuestión del doctorado.Dos personas de la Conferencia Episcopal. El secretario técnico del clero, Javier Díaz Lorite, y el del seminario, José Luis Moreno, recibieron el encargo de ayudar a la comisión pro doctorado. Los dos eran expertos en san Juan de Ávila, incluso Díaz Lorite estaba haciendo la tesis doctoral sobre él. En aquél equipo se trabajo también participó con intensidad monseñor Juan José Asenjo.

Entre las muchas tareas que han sacado adelante está la de hacer ver a Roma la importancia del santo español en la Iglesia universal a través de santos como santa Teresa, san Juan de dios, san Francisco de Borja, san Carlos Borromeo, san Juan de la Cruz, san Francisco de Sales, san Pedro Poveda, el padre Claret o el santo cura de Ars. También se desyacó su papel en el concilio de Trento y los de Toledo, Granada o Lima. Además se aprovechó ese empujón a su doctorado para que la BAC reeditara sus obras completas, agotadas hacia tiempo.

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