Vaticano

Cantalamessa, en la celebración de la Pasión del Vaticano: "Dios es nuestro aliado, no del virus"

El padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, ha pronunciado la homilía de la celebración del Viernes Santo, presididos por el Papa Francisco

El P. Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, en la homilía de la celebración de la Pasión del Señor.
photo_cameraEl P. Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, en la homilía de la celebración de la Pasión del Señor.

El Papa Francisco ha celebrado la Pasión del Señor hoy a las 18.00 horas, un Viernes Santo que se caracteriza por iglesias vacías, sin fieles que se unan a los oficios de Semana Santa. El Santo Padre también ha presidido la celebración en que la Iglesia recuerda la crucifixión y la muerte de Jesús, en una solemne Basílica de San Pedro vacía, con apenas un docena de asistentes. 

La imponente homilía del padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, ha ofrecido respuestas a las grandes preguntas que se hace buena parte de la humanidad: La pandemia del coronavirus no es un castigo de Dios.

Dios participa de nuestro dolor para vencerlo 

"Dios participa en nuestro dolor para vencerlo", y en medio de tanto sufrimiento causado por esta pandemia, "es aliado nuestro, no del virus", destaca Vatican News.  El fraile capuchino lanzó un mensaje contundente: "No hagamos que tanto dolor, tantos muertos, tanto compromiso heroico por parte de los agentes sanitarios haya sido en vano. Construyamos una vida más fraterna, más humana y más cristiana".

Además, Cantalamessa también expuso, no solo los efectos negativos de esta pandemia, si no también los positivos: "La pandemia del Coronavirus nos ha despertado bruscamente del peligro mayor que siempre han corrido los individuos y la humanidad: el del delirio de omnipotencia"...."Ha bastado el más pequeño e informe elemento de la naturaleza, un virus, para recordarnos que somos mortales, que la potencia militar y la tecnología no bastan para salvarnos". 

Y otra de las respuestas que dio el predicador de la Casa Pontificia: "El que lloró un día por la muerte de Lázaro llora hoy por el flagelo que ha caído sobre la humanidad. Sí, Dios "sufre", como cada padre y cada madre. Cuando nos enteremos un día, nos avergonzaremos de todas las acusaciones que hicimos contra él en la vida. Dios participa en nuestro dolor para vencerlo. «Dios —escribe san Agustín—, siendo supremamente bueno, no permitiría jamás que cualquier mal existiera en sus obras, si no fuera lo suficientemente poderoso y bueno, para sacar del mal mismo el bien".

Lea aquí la homilía completa. del P. Cantalamessa en Viernes Santo y la homilía improvisada del Papa Francisco durante el Jueves Santo 

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