Vaticano

Tanto a laicos como a religiosos

Un experto del Vaticano instruye a 80 educadores españoles para prevenir abusos sexuales

El jesuita Hans Zollner, de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, clausura en Salamanca un curso para detectar señales y acompañar a la víctima

El jesuita Hans Zollner, de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores.
photo_cameraEl jesuita Hans Zollner, de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores.

El jesuita Hans Zollner, decano del Instituto de Psicología de la Universidad Pontificia Gregoriana (Roma) y miembro de la Comisión Vaticana para la Protección de Menores, clausura hoy un curso en Salamanca titulado: “Abuso sexual de menores en la iglesia católica”. Más de 80 educadores, docentes, formadores de religiosos y equipos de pastoral juvenil y vocacional, participan en la jornada.  

A través de su experiencia profesional, Zollner ha entrado en contacto con esta “herida”, impulsando diversas actuaciones enfocadas a hacer frente al problema, promover su estudio y una mayor sensibilización tanto dentro como fuera de la Iglesia.

El curso, que se ha celebrado este fin de semana en el Centro de Espiritualidad San Ignacio de Salamanca, se ha enfocado en adquirir herramientas y recursos para prevenir el abuso sexual a menores, detectar señales y actuar en los casos descubiertos. Han participado tanto laicos como religiosos.

“La Iglesia tiene el deber de dar la vuelta a esta atrocidad, tanto dentro de nuestras comunidades religiosas como fuera, porque el problema del abuso sexual se extiende a todos los sectores sociales”, afirma a Religión Confidencial el jesuita Adrián López,  director de la Escuela de Formadores del Centro de Espiritualidad de San Ignacio.

Adrián López explica que el curso se ha diseñado para que los asistentes tengan información sobre prevención, detección de factores de riesgo, de protocolos de actuación ante la existencia de un caso y de las consecuencias legales.

Para el director de esta escuela, esta jornada trata de responder a una preocupación general. Por este motivo, se ha creado un espacio de trabajo conjunto para compartir experiencias. “Debemos conseguir un aumento de la sensibilidad, del conocimiento, de la capacidad expresiva para poder hablar de manera coherente de los desafíos”, señala.

Lo primero, las víctimas

“Hay mucho que aprender, pero hay dos cosas importantes: escuchar a las víctimas con orejas y corazón abiertos, y tener siempre en cuenta que los menores tienen que ser defendidos. Deben sentirse seguros en toda la acción pastoral y educativa”, declara Hans Zollner.

De la misma opinión es Adrián López. “Acercarnos y acoger a las víctimas para que se atreva a denunciar. Y después, sanarles y fortalecerles, también a sus familias y a toda la comunidad religiosa que queda dañada porque el delito cometido de uno de sus  miembros”.

La experiencia en afrontar y reflexionar sobre el abuso sexual dentro de la iglesia, le llevo a Hans Zollner a escribir dos libros editados por Sal Terrae: “Iglesia y pedofilia: una herida abierta”  y “Abuso sexual contra menores en la Iglesia. Hacia la curación y la renovación”.

Este último recoge las conclusiones del simposio dedicado a la violencia sexual por parte de miembros del clero en 2012 al que asistieron 220 representantes de Conferencias Episcopales del mundo. A partir de ahí, se convirtió en el director del Centro de Protección de Menores, cuyo cometido principal ha sido desarrollar un programa de sensibilización.

Los frutos se reflejan en un movimiento creciente dentro de la Iglesia para “darse cuenta de la importancia de enfrentarse el tema, de informarse, y eso se está produciendo en muchos más países que hace dos o tres años”, afirma Zollner. 

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