Vaticano

Ante centenares de personas en la 45ª Semana Nacional de Vida Religiosa

El cardenal Tagle, presidente de Cáritas Internacional, explica por qué Dios no elimina el sufrimiento

Critica la sociedad del bienestar, que "se cree inmortal porque tiene mucho dinero" mientras rechaza el dolor que "nos aísla y nos hace indiferentes a los demás"

Luis Antonio Tagle junto a Carlos Martínez, claretiano y presidente del Instituto Teológico de Vida Religiosa.
photo_cameraLuis Antonio Tagle junto a Carlos Martínez, claretiano y presidente del Instituto Teológico de Vida Religiosa.

El cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y presidente de Cáritas Internacional ha ofrecido argumentos a la pregunta del mundo actual: “Si yo fuese Dios, manifestaría mi triunfo final eliminando todos los signos de dolor, injusticia y derrota. Enterraría todos esos signos en el pasado más oscuro para que no resucitasen nunca más. Pero éste no es el camino seguido por Jesús”, ha manifestado ante centenares de religiosos y laicos que han asistido en Madrid a la 45ª Semana Nacional de la Vida Religiosa organizada por los misioneros claretianos.

El cardenal Tagle ríe a carcajadas, a pesar de las angustias con las que se enfrenta diariamente como presidente de Cáritas Internacional. Es la cara de la misericordia de la Iglesia. “Jesucristo ha resucitado. Vivir con miedo ni siquiera es sano”, argumenta a Religión Confidencial.

Y ante la pregunta que le hacen todos los periodistas sobre si será el próximo Papa, afirma: “Es una broma de los periodistas”.

El temor al dolor

En la conferencia que ha pronunciado durante la Semana de la Vida Religiosa titulada “Caridad y Misericordia”, recordó que “la presencia de las heridas del Crucificado en el Resucitado, desafían toda lógica humana”, y que estas heridas “llevan en sí la memoria del sufrimiento inocente”.

Explica que mientras que Cristo no elimina el sufrimiento, el hombre occidental hace lo posible por ahuyentar el dolor: “Nos encanta pensar que teniendo mucho dinero, una buena póliza de seguros, un nivel alto de seguridad, el último modelo de coche, los últimos aparatos electrónicos y siendo miembros de un buen gimnasio, nos hacemos inmortales”.

Pero el presidente de Cáritas Internacional advierte a este hombre occidental que el miedo al dolor, elimina “de nuestra cercanía a los heridos, los hacemos desaparecer cuando tenemos visitas importantes y cubrimos sus chabolas con hermosos murales”.

Y explica: “El miedo al dolor mata nuestra vida interior, nuestra capacidad para sentir –tanto dolor, como alegría o amor–. El temor a las heridas nos aísla y nos hace indiferentes ante las necesidades de los demás”.  

Argumenta asimismo que “el temor lleva a las personas a ser violentas y a tener una conducta irracional. El temor lleva a que las personas intenten defenderse incluso cuando no hay una amenaza real”.

Infidelidad, refugiados, individualismo

El presidente de Cáritas Internacional ha enumerado asimismo algunas de las heridas que causan sufrimiento en el mundo. En primer lugar “la infidelidad y el fracaso en las relaciones en el seno de la familia”. En este sentido, explicó a RC que a los jóvenes hay que mostrarles “la belleza de la familia como un camino de vocación”.  

Otras heridas son la falta de una “alimentación adecuada”, o las que sufren culturas indígenas por otras culturas que se pretenden superiores a ellas”. También, el “individualismo, el etnocentrismo, la xenofobia, el nacionalismo y la intolerancia religiosa son actitudes que en la sociedad hieren a los más pobres”.

No se olvidó de los medios de comunicación y a las tecnologías que “a pesar de sus positivas aportaciones a la sociedad, se han convertido en instrumentos de violencia, corrupción y explotación de niños y mujeres en el cibersexo. La cultura prevalentemente materialista y consumista en que vivimos hiere a los trabajadores indefensos y al medio ambiente”, explicó.

Tagle recordó también los “conflictos de tipo étnico, político y religioso que siguen produciendo innumerables refugiados”.  

No menospreciar a los musulmanes

Ante este sufrimiento del mundo, el presidente de Cáritas Internacional, recordó que  “la misericordia no se opone a la justicia. La misericordia se opone a la venganza”. En esta línea, indicó a este confidencial que los cristianos no “pueden menospreciar a los musulmanes. Sería una lástima”.  

Y por último, instó al hombre occidental a ir a las “Galileas de nuestros tiempos, a las fronteras entre creyentes y no-creyentes, a los lugares diferentes, percibidos como amenazas para nuestra fe, a los enclaves impuros e inferiores para proclamar a Cristo resucitado”. 

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