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RSF acusa al Gobierno de dificultar la labor de los periodistas en la cobertura de la llegada de pateras a Canarias

La organización Reporteros sin Fronteras (RSF) ha reclamado este jueves a través de un comunicado máxima transparencia en la información sobre la llegada de pateras a las costas españolas y ha pedido que se permita a los fotoperiodistas cubrir la entrada de inmigrantes. La organziación se queja de los obstáculos que sufren los reporteross para realizar su trabajo.

MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

La organización Reporteros sin Fronteras (RSF) ha reclamado este jueves a través de un comunicado máxima transparencia en la información sobre la llegada de pateras a las costas españolas y ha pedido que se permita a los fotoperiodistas cubrir la entrada de inmigrantes. La organziación se queja de los obstáculos que sufren los reporteross para realizar su trabajo.

En sus comunicado, RSF relata algunos episodios en los que los fotoperiodistas han sufrido estas situaciones como la vivida el 21 de agosto, cuando varios de los periodistas que cubren la llegada de migrantes a las costas canarias recibieron el aviso de la llegada de un cayuco al puerto de Arinaga, en Las Palmas, con varias víctimas mortales en el pasaje. Entre estos reporteros, se encontraba el fotógrafo Emilio Morenatti, responsable editorial para España y Portugal de Associated Press (AP), enviado a Canarias con una compañera a a realizar un reportaje.

"Llevábamos cerca de dos meses preparando el viaje, habíamos hablado con la delegación del Gobierno, con fuentes y contactos en la zona, lo teníamos todo preparado para hacer el mejor trabajo posible y regresar con material gráfico de la mayor calidad para que el mundo sepa qué está sucediendo en la ruta canaria", explica Morenatti a RSF.

Y como ya sucedió en puertos andaluces en el pico de la entrada de migrantes y refugiados en España, entre 2017 y 2018, los periodistas gráficos que ahora cubren la ruta canaria "se enfrentan a obstáculos por parte de las autoridades locales y fuerzas y cuerpos de seguridad, que dificultan su trabajo y hacen casi imposible retratar cómo, dónde y en qué estado llegan los pasajeros".

"En la delegación del Gobierno se pasaron el día dilatando una respuesta clara a nuestras preguntas sobre el lugar y la hora en que remolcarían el cayuco. Pese a nuestro ofrecimiento a colaborar de todas las maneras, fueron poniendo pegas y dando largas hasta que trasladaron la embarcación a un lugar muy lejano a nuestra posición, ya de noche", ha explicado Emilio Morenatti. El fotógrafo compartió en su cuenta de Twitter una imagen en la que se aprecia la enorme distancia hasta el muelle donde fue remolcado el cayuco.

"Es la primera vez que se impide fotografiar de forma tan contundente. Creo que es porque había fallecidos y porque la semana anterior hubo disturbios importantes en un pueblo cercano por la llegada de migrantes en cuarentena debido al coronavirus", ha explicado Medina, "espero que se la última, pero tengo dudas porque los obstáculos para que fotografiemos no dejan de crecer", añade.

En un último intento por captar las mejores fotos posibles, Emilio Morenatti se desplazó a un rompeolas con mejor visibilidad, un lugar en el que también se ubicó un equipo de RTVE y del que ambos fueron desalojados por la policía.

Según Reporteros Sin Fronteras, el entorpecimiento a la labor de la prensa gráfica no es solo material, también es argumental. Se culpa a los periodistas de buscar imágenes morbosas y se les dice que las autoridades están para proteger la dignidad de los migrantes y refugiados. "Yo no quiero hacer fotos de cadáveres, yo quiero hacer fotos que enseñen lo que sucede y que muevan conciencias* además, este argumento no se sostiene, porque no es que no me dejasen fotografiar a los muertos, es que tampoco me dejaron fotografiar a los vivos", añade el fotorreportero de AP.

OBSTÁCULOS FÍSICOS Y ARGUMENTALES

Borja Suárez, periodista canario con más de 20 años de experiencia en la cobertura de temas migratorios y colaborador de Reuters, comparte esta impresión. "Trabajo habitualmente en el puerto de Arguineguín y he de enfrentarme a la rivalidad entre la Guardia Civil y la Policía Nacional por el liderazgo de los operativos, que acabo pagando con toda clase de problemas y obstáculos a mi trabajo", ha explicado. "Trabajar con distancias de 100 metros, con 20 agentes de espaldas, carpas y vehículos en el tiro de cámara son las condiciones a las que me enfrento diariamente", explica.

El fotoperiodista y premio Pulitzer Javier Bauluz, con 25 años de experiencia en la cobertura de flujos migratorios, apunta más alto y afirma contundente que el objetivo del Gobierno español es "hacer un black out a la cobertura de la llegada de migrantes" para que la población "solo reciba las fotos adecuadas para calmar sus conciencias y no recibir información sobre la situación real".

El periodista ha señaladao el cambio que ha sufrido la estrategia de comunicación en redes sociales de Salvamento Marítimo, dependiente del ministerio de Fomento, como prueba de la voluntad del Gobierno de silenciar al máximo la cobertura mediática de la cuestión migratoria. Hasta hace poco más de un año, las cuentas en redes de Salvamento Marítimo proporcionaban información detallada de los rescates de embarcaciones: ubicación, hora, pasaje, víctimas* En la actualidad, se limitan a una comunicación institucional, en la que el tema migratorio apenas está presente.

Algunas voces apuntan, según la organización, a que este perfil bajo obedece a un temor a que "demasiada información" sobre la llegada de migrantes y refugiados dé argumentos a la extrema derecha y ésta utilice las imágenes de pateras para agitar su maquinaria de propaganda xenófoba en Internet, pero otras contraponen que tampoco conviene a un gobierno de izquierdas explayarse sobre cómo está logrando reducir considerablemente la entrada de migrantes en España, aun a costa de que empleen vías de entrada más mortíferas.

En cuanto a las consecuencias de estas maniobras de disuasión de la prensa, los reporteros gráficos coinciden en dos: el progresivo silencio en los medios sobre una tragedia que causa miles de muertes en territorio europeo y el paulatino abandono de la información sobre migración por parte de los periodistas locales.

"Básicamente no hacemos fotos; robamos fotos. No puedes retratar lo que quieres, puedes retratar lo que te dejan, tras poner mil obstáculos", dice Ángel Medina. "Si a eso le sumas que no hay un compromiso claro de los medios y agencias por este tema, porque en el contexto de crisis que atraviesan no les resulta prioritario, el panorama es descorazonador", ha rematado Borja Suárez.

Borja Suárez, fotógrafo local para Reuters, confirma que hace diez años, "en la anterior ola migratoria a Canarias podían hacerse todas las fotos que quería. Tengo instantáneas con los migrantes dentro de las embarcaciones, primeros planos, fotos que cuentan la realidad. Ahora, me cuesta Dios y ayuda ofrecer una fotografía digna a una agencia, tras horas de desplazamiento y espera cubiertos de mi propio bolsillo".

Reporteros Sin Fronteras pide al Gobierno español, a las autoridades locales y mandos policiales de todos los puertos canarios y peninsulares que dejen a los fotógrafos y cámaras hacer su trabajo y apliquen la máxima transparencia a la información sobre el rescate de migrantes y refugiados. "Hay una forma muy sutil de lograr que una información molesta deje de darse: poner todas las trabas posibles, hasta que el periodista desiste. No se trata de prohibiciones o censuras escandalosas, pero sí de un entorpecimiento constante que acaba logrando que un tema se cubra de forma deficiente. Lo estamos viviendo con la pandemia de coronavirus y con el tema migratorio: dos tragedias que los ciudadanos no perciben en su magnitud porque no hay quien las cubra. No por evitar que los fotógrafos la capten, la terca realidad desaparece. Hay formas obscenas de censura que no lo parecen, y esta es una de ellas", ha afirmado Alfonso Armada, presidente de RSF España.

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