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Borrell avisa de que aún queda "un largo camino" por la "jungla europea" para activar el fondo de reconstrucción

Insta a la UE a aprovechar la "oportunidad" del coronavirus para posicionarse como actor global

Insta a la UE a aprovechar la "oportunidad" del coronavirus para posicionarse como actor global

MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

El Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, ha destacado este lunes que el fondo aprobado la semana pasada por el Consejo Europeo para ayudar a los estados miembro a superar la crisis del coronavirus fue un "paso decisivo" porque rompió varios "tabúes" en el bloque comunitario, si bien al mismo tiempo ha advertido de que aún queda un "largo camino" por recorrer en la "jungla institucional europea" antes de su puesta en marcha definitiva.

"Es seguramente un momento decisivo para la UE porque hemos roto algunos de los grandes tabúes" que había hasta ahora en la organización regional, ha dicho en el foro 'El papel de la UE en un mundo postcoronavirus', celebrado el marco del curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en San Lorenzo de El Escorial.

Borrell ha señalado como el primer tabú derribado la decisión de "ir todos juntos al mercado a pedir financiación, a emitir deuda europea", y, en segundo lugar, la decisión sobre cómo repartir ese dinero, incluyendo por primera vez "transferencias a fondo perdido".

"Y eso es algo que todavía hoy a muchos líderes europeos les rechinan los dientes", ha apostillado, achacándolo a "una manifiesta incomprensión o una mala comprensión de los mecanismos económicos" por parte de algunos estados miembro donde "no se acaba de entender la diferencia entre gastar e invertir". "Todavía hay un pensamiento económico donde endeudarse para gastar es malo porque no se acaba de hacer la diferencia entre gasto corriente y gasto de inversión", ha lamentado.

Además, ha subrayado que, aunque esta vez la condicionalidad no implica "hombres de negro" como en la crisis de 2008, sí habrá ciertas condiciones a la entrega de ese dinero --390.000 millones de euros-- en la medida en que los países tendrán que presentar planes nacionales que "encajen en los ejes de la ecología y la digitalización" sobre los que se quiere seguir construyendo la UE.

En tercer lugar, ha recordado el hecho de que el fondo de reconstrucción solo ha sido aprobado por el Consejo Europeo, y tras "un maratón de cuatro días" en Bruselas, si bien "inicia ahora un largo camino de aprobación en la jungla europea institucional, primero en el Parlamento Europeo y después en los parlamentos nacionales e incluso en los parlamentos regionales de algunos países". "Y no está del todo claro que llegue a buen puerto, espero que sí, pero el camino será difícil", ha alertado.

CUESTIONES PENDIENTES

Borrell también ha llamado la atención sobre el hecho de que el fondo de reconstrucción tal y como se ha configurado ha tenido un "coste político" porque se ha reducido el dinero destinado a transferencias --de los 400.000 propuestos a los 390.000 millones de euros aprobados-- y se han aumentado los "descuentos" que reciben los estados miembro considerados contribuyentes netos.

Ha apuntado igualmente al "recorte" realizado en los fondos destinados a "financiar mejor los programas comunitarios diseñados por la Comisión para todos los países", ya que buena parte de ese dinero se destinará a financiar los programas nacionales ideados por los propios estados miembro. "Por tanto, se ha reducido la dimensión comunitaria", ha ilustrado.

El jefe de la diplomacia europea ha mencionado asimismo que "la gran cuestión que se queda sobre la mesa es cómo se amortiza esa deuda" emitida conjuntamente. En su opinión, "si no hay recursos propios", que cree que podrían haber salido de nuevos impuestos comunes, como el impuesto a las transacciones financieras --"sería el más jugoso"--, "habrá dos soluciones: o los estados aportan más o habrá que reducir el gasto comunitario". "Ahí es donde se va a jugar una de las batallas decisivas de este paquete", ha aseverado.

Borrell ha planteado otra cuestión a resolver, indicando que en realidad "los problemas a corto plazo son de mantenimiento de rentas para las personas que se van a quedar sin trabajo y para las empresas que se van a quedar sin actividad", de modo que "a corto plazo la solución no está en el futuro verde y digital, sino en el mantenimiento de rentas (...), lo que da a la respuesta a la crisis una dimensión social".

Aquí ha puesto el foco en otro debate europeo, reivindicando que a las empresas que gozan de buena salud pero que no pueden desarrollar su actividad por las restricciones asociadas a la pandemia "alguien tendrá que darles capital y ese alguien tendrán que ser los poderes públicos". "Esto también plantea un problema de tipo ideológico porque a alguna gente le preocupa que los gobiernos entren en los capitales de las empresas", ha asumido.

No obstante, en este sentido ha recordado que "Alemania ya está entrando masivamente en el capital de sus empresas" porque, si bien antes estas subvenciones públicas estaban limitadas por la Comisión por el riesgo de distorsión sobre el mercado interno, ahora "se ha abierto el grifo". De hecho, ha enfatizado, "Alemania lleva dadas el 50% de las ayudas estatales que se han dado en la UE".

Borrel ha instado a abordar este asunto porque "se corre el riesgo de desequilibrar el mercado interior", puesto que "hay un desequilibrio a favor de aquellas economías cuyos gobiernos tienen mayor capacidad fiscal para ayudar a sus empresas". "Uno de los temores de esta crisis es que salgamos con más distorsiones entre países y con una competencia menos justa", ha alertado.

UNA "OPORTUNIDAD" PARA EUROPA

Al margen de las cuestiones netamente comunitarias, Borrell ha estimado que la crisis del coronavirus ofrece a la UE la "oportunidad" de posicionarse como un actor global en el contexto de las nuevas dinámicas de poder en la arena internacional.

"Estamos en un mundo donde el poder autoritario chino se ha visto reforzado y, en cambio, Estados Unidos encuentra dificultades. Eso abre un escenario distinto que da a los europeos una mayor responsabilidad en su papel en el mundo, primero para ayudar en casa y segundo para ayudar a los países del sur a amortiguar la crisis", ha expuesto.

A este respecto, Borrell ha incidido en que China ha salido fortalecida de la crisis del coronavirus, a pesar de la controversia sobre las cifras reales de personas contagiadas y fallecidas por la COVID-19 en el gigante asiático, especialmente en zonas del mundo donde la UE tiene intereses, como África, América Latina y hasta los Balcanes occidentales.

Por ello, ha urgido a exportar a estos lugares parte de la respuesta que la UE ha dado internamente a sus estados miembro, esgrimiendo que "la capacidad que tenga Europa para ayudarles dentro de esa rivalidad entre China y Estados Unidos va a determinar nuestro papel en el mundo".

Borrell se ha quejado de que, para este propósito, el Servicio Europeo de Acción Exteriores que dirige solo ha podido "rascar del fondo de los cajones" unos 30.000 millones de euros, "una gota en el océano".

En cualquier caso, el Alto Representante ha concluido que los europeos pueden sentirse "orgullosos" de cómo ha reaccionado la UE a la crisis del coronavirus, porque lo ha hecho "más rápido, con más fuerza y más soldariamente" que otras veces. Es "sin duda de la mejor (respuesta) que se ha dado en buena parte del mundo", ha zanjado.

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