Solidaridad

Misioneros de Indonesia alertan del caos en la isla por falta de alimentos tras el seísmo

El P. Paulus Laurentius, de los Misioneros del Sagrado Corazón: “La situación es muy difícil para la gente, tanto física como espiritualmente”

Destrozos en una parroquia de Indonesia tras el terremoto.
photo_cameraDestrozos en una parroquia de Indonesia tras el terremoto.

Un nuevo terremoto de magnitud 6 en la escala Richter sacudió Indonesia en la madrugada del pasado jueves, dejando al menos otros tres muertos. A finales de septiembre un seísmo de magnitud 7,5 afectó a la isla de Célebres que provocó un tsunami posterior con olas de hasta seis metros. Esta tragedia se saldó con el fallecimiento de más de 1.500 personas.

En la zona afectada por el terremoto y el tsunami está presente la congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC).

El P. Paulus Laurentius Pitoy, religioso indonesio y miembro del Consejo General de los Misioneros del Sagrado Corazón, asegura que “la situación es muy difícil para la gente, tanto física como espiritualmente” y advierte que “la falta de servicios básicos está provocando un gran número de desplazados”, señalan los misioneros de esta Congregación a Religión Confidencial.

“Movidos por la desesperación, los comercios están siendo asaltados por personas hambrientas. La falta de alimentos es el detonante de la actual situación de caos”, lamenta el religioso indonesio.

Daños extensos

En este trágico contexto, la Provincia Española de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC) desea expresar su cercanía con Indonesia, donde la Congregación está presente desde 1903, al tiempo que reza por las víctimas y los supervivientes que lo han perdido todo.

“Los habitantes de Palu tienen miedo, están traumatizados. Muchos intentan abandonar la ciudad por todos los medios posibles” afirma el religioso indonesio. Ante las graves dificultades que atraviesa el país del Sudeste Asiático, el sacerdote de origen indonesio ha agradecido “la simpatía, oraciones y solidaridad” de sus hermanos misioneros.

El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho, ha asegurado que los daños por el tsunami son “extensos”.

La ayuda logística, escoltada por soldados, ha comenzado a distribuirse entre los damnificados y el restablecimiento del servicio eléctrico continúa siendo una prioridad, ha detallado el portavoz oficial de la BNPB.

La llegada de equipo pesado a Palu, la capital de la provincia de Célebes Central y la ciudad más afectada, contribuirá a agilizar las tareas de rescate entre los edificios derrumbados.

Otra de las zonas que más preocupa es Donggala, con 300.000 habitantes y ubicada al norte de Palu, que permanece incomunicada.

Ayuda internacional

La archidiócesis de Makassar y la diócesis de Manado han pedido ayuda internacional para hacer frente a la emergencia. La diócesis de Manado está a cargo de la misión humanitaria organizada por distintas organizaciones y asociaciones de la Iglesia católica.

Cerca de 200.000 personas necesitan ayuda humanitaria urgentemente, según ha informado la oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), incluyendo decenas de miles de niños. Se calcula que unas 70.000 viviendas han sido derruidas por el temblor de magnitud 7,5 y el tsunami destructor que engendró.

Desde entonces, los supervivientes luchan contra el hambre y la sed por la falta de agua potable y de alimentos, mientras que las autoridades están desbordadas por el gran número de heridos.

Miles de personas duermen en tiendas de campaña o en refugios improvisados hechos con los escombros sin tener la certeza de que podrán reconstruir sus hogares.

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