Religión Confidencial

Los obispos se reúnen al día siguiente de las elecciones: opción para felicitar al nuevo presidente del Gobierno pero nunca se ha hecho

El lunes, 21 de noviembre, sólo un día después de la celebración de las elecciones generales, arranca la XCVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española con los tradicionales discursos del presidente, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini. La duda es si alguno de ellos hará mención específica en su alocución al resultado de las urnas, que se conocerá la noche antes.

Lo cierto es que, hasta ahora, nunca se ha hecho. Sí es tradición que el presidente de la Conferencia Episcopal, en nombre de este órgano colegial, y el secretario general, envíen una felicitación por telegrama al ganador de la contienda política. Pero no ha habido felicitación explícita en ninguno de los discursos posteriores a unas elecciones. No obstante, en esta ocasión podría ser diferente, debido a las escasas horas entre el resultado y el arranque de la Plenaria.

Dos elementos hacen poco probable que Rouco felicite al ganador. En primer lugar, porque la Conferencia no se va a posicionar en ningún sentido. En segundo, porque el discurso ya estará cerrado antes de que se conozca el resultado definitivo e incluso se habrán preparado las copias para distribuir a los participantes.

Tampoco ha habido mención en otros casos en los que se disponía de más tiempo. En concreto, durante la plenaria de primavera del año 2000, celebrada entre el 3 y el 7 de abril, a menos de un mes de las elecciones generales en las que José María Aznar revalidó su mandato con mayoría absoluta, el cardenal Rouco hizo saber que ya le habían felicitado y no reiteró esa felicitación en el discurso. Eso sí, aludió a la situación política y social de España, a la necesidad de mantener el espíritu de diálogo, la voluntad de entendimiento, y la abnegación y la constancia en el trabajo serio y responsable.

Las siguientes elecciones, las del 14 de marzo de 2004 estaban alejadas de la siguiente Asamblea Plenaria, la LXXXII, celebrada a primeros de mayo. Rouco tuvo palabras de recuerdo para las víctimas del 11-M, pero no mencionó de manera específica al nuevo presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. Sí mostró en su discurso preocupación por alguno de los anuncios del Gobierno recién elegido, como los cambios en educación, la regulación del matrimonio o la cuestión del aborto. También el entonces nuncio, monseñor Monteiro de Castro, hizo referencia a la nueva situación política y a los "nuevos desafíos".

Las siguientes elecciones, las de 2008, se celebraron nada más acabar la Asamblea Plenaria de primavera, que presidía monseñor Ricardo Blázquez. En el discurso introductorio, pronunciado días antes de las votaciones no hubo mención a cuestiones políticas. La siguiente Asamblea, de nuevo con Rouco como presidente, en noviembre de 2008, estaba alejada de la llamada a las urnas y no se trató sobre el resultado, aunque sí de cuestiones políticas relacionadas con la crisis económica, la crisis moral y la pérdida de apoyo a la familia.

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