Religión Confidencial

La votación de los obispos catalanes al texto de la Conferencia Episcopal sobre la unidad de España no fue unánime. Al menos uno apoyó el texto oficial

Según ha podido sabe Religión Confidencial, las cuatro abstenciones que se produjeron en el seno de la Plenaria de la Conferencia Episcopal cuando se votaba un texto con referencias a la unidad de España, no procedieron de los cuatro obispos catalanes con representación en este órgano. Miles de fieles han solicitado a sus pastores que aclaren la posición de la Iglesia respecto al independentismo.

Después de que la Conferencia Episcopal Española hiciese público el documento aprobado por la Plenaria en el que el punto 12 especifica que "se debe preservar el bien de la unida, al mismo tiempo que la rica diversidad de los pueblos de España" y que "propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud", la Conferencia Episcopal Tarraconense emitió su propio comunicado sobre las elecciones del 25 de noviembre.

La ambigüedad del texto de los diez obispos catalanes pone de manifiesto que no existe unanimidad en el posicionamiento sobre la forma de afrontar el independentismo. De esa decena, cuatro forman parte de la Comisión Permanente de la CEE: el cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Lluís Martínez Sistach; su obispo auxiliar, monseñor Sebastiá Taltavull Anglada; el obispo de Tarrasa, monseñor José Ángel Sáiz Meneses; y el obispo de Lérida, monseñor José Píris Frígola. Las referencias previas y sus posicionamientos respecto al nacionalismo varían.

Taltavull abrió la caja de los truenos este domingo en una entrevista concedida al programa de Catalunya Radio 'La entrevista amb plus'. Con el político de ERC Joan Ridao en el estudio, al margen de un par de periodistas, el prelado expresó que hay "legitimidad en todas las opciones políticas" y se mostró partidario de que el pueblo catalán "pueda expresarse". Pero lo más interesante se escuchó apenas comenzado el intercambio verbal. El auxiliar barcelonés dejó en el aire la afirmación de que eran los cuatro obispos catalanes quienes se habían abstenido en la votación del documento de la CEE. La entrevistadora repreguntó por qué no votaron directamente en contra. Taltavull respondió así: "El documento en general estaba bien. Pero nos asombraba que el punto 12 se incluyese. Era una sorpresa porque creíamos que no entraba en el conjunto del texto. Hablamos mucho y optamos por esa postura, la abstención. Pedíamos que no estuviese esta parte, sencillamente".

Respecto a la cuestión acerca del planteamiento de independencia, inaceptable moralmente según palabras de monseñor Martínez Camino, el menorquín comentó: "el escrito que hicimos al día siguiente, porque al día siguiente teníamos reunión en la Tarraconense, iba por otra línea, porque aceptábamos la legitimidad de todas las opciones. Nosotros sabíamos muy bien que nuestro papel no es decir qué opción... eso lo tenemos muy claro la Iglesia, como tal. Por eso dijimos que hay legitimidad en todas las opciones".

Saiz Meneses, el conquense que rige la diócesis de Tarrasa, brilla por su alejamiento del nacionalismo. Su formación, vinculada al seminario de Toledo, le ha mantenido apartado de cualquier veleidad de ese cariz. Ejerció su ministerio sacerdotal en varias parroquias del cinturón barcelonés, pero no se le conocen declaraciones de perfil político catalanista.

No se puede decir lo mismo de monseñor Piris. Su conflicto por los bienes eclesiástico de la zona de la Franja, que tiene en vilo a las diócesis de Barbastro y de Lérida, no se ha podido solucionar y el enquistamiento dura pese a las claras órdenes del Vaticano de que se entreguen dichas propiedades a los aragoneses. Sus nombramientos y su preferencia porque no lleguen sacerdotes sudamericanos o africanos que no conozcan "nuestra cultura, nuestra lengua y nuestra pastoral" le colocan al lado de las tesis nacionalistas.

El cuarto en discordia y el de mayor rango es Martínez Sistach. El único catalán de los cuatro ha apostado claramente por la vía catalanista en sus elecciones de vicarios episcopales y parroquiales. También el seminario y otros puestos de la administración eclesial los ha puesto en manos de sacerdotes cercanos al catalanismo. La persecución de la web Germinans Germinabit, que rechazaba esta deriva en el clero diocesano, y las trabas puestas a todo lo que suene a castellano le inclinan del lado de su acólito Taltavull.

Situación de confusión en las diócesis

Según explica a Religión Confidencial un sacerdote de una de las diócesis catalanas, la situación se ha transformado sensiblemente en los últimos años. Explica que, en los últimos años, la tensión generada en el resto de España respecto a todo lo catalán ha llevado a muchos fieles, hijos de inmigrantes extremeños o andaluces, a abrazar tesis nacionalistas, de modo que, mientras el cinturón industrial barcelonés que conforma hoy la archidiócesis de Barcelona era menos nacionalista que las diócesis llamadas del interior, hoy el panorama está cambiando. "Son personas que han vivido su fe dentro de la Iglesia desde su origen no catalán, incluso en castellano, pero ahora se sienten atacados cuando en el resto de España se ataca lo catalán, cuando van al pueblo de sus padres o abuelos y los critican por ser catalanes".

Mientras, un gran número de fieles se muestra partidario de que los obispos salgan del terreno de la política y sean más claros en sus posicionamientos. A través de la asociación Enraizados, han hecho llegar miles de correos electrónicos a sus pastores en los que les solicitan su "opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia" y sus "necesidades, principalmente espirituales".

En el texto de los obispos catalanes se afirmaba: "Hoy se han manifestado nuevos retos y aspiraciones, que afectan a la forma política concreta en la que el pueblo de Cataluña debe articularse y cómo se quiere relacionar con los demás pueblos hermanos de España, en el contexto europeo".

Para los que, dentro de la Iglesia, defienden el independentismo catalán, la base de su argumentación se centra en que la Doctrina Social de la Iglesia reconoce el concepto de nación -queda el debate de si lo es Cataluña- y en que antes que la caridad económica y política con Cataluña, España tendría que tener en cuenta la justicia, tal como expresaba monseñor Novell, obispo de Solsona, en una reciente carta pastoral en la que defendía el pacto fiscal.

 
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