Religión Confidencial

El Papa, “tuitero”

"Quisiera subrayar dos campos en los que debéis vivir con especial atención vuestro compromiso misionero. El primero es el de las comunicaciones sociales, en particular el mundo de Internet". Así escribe el Papa a los jóvenes con motivo de la JMJ de Rio de Janeiro.

"Queridos jóvenes, -continúa- como ya os dije en otra ocasión, «sentíos comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente comunicativo e informativo los valores sobre los que se apoya vuestra vida. [...] A vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en sintonía con estos nuevos medios de comunicación, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar este "continente digital"».

El Papa no se detiene en lanzar a los jóvenes, sino que predica con el ejemplo. Y es que el Sumo Pontífice se va a hacer una cuenta oficial de Twitter. Será presentada el 3 de diciembre, tal como explica la agencia EFE. Aunque no escribirá personalmente, revisará previamente los tweets (los mensajes que se publican en esta red social).

"¡Qué horror!", Pensaran algunos. "¿No es mejor que el Papa se abstenga de estas cosas? ¡Lo que nos faltaba!" Los que piensan esto quizá desconocen por completo qué es Twitter. Decir que no creemos en él es como decir que no se cree en las plazas de los pueblos, o en el papel congregante de la televisión.

¿Acaso a lo largo de la historia de la Iglesia no se ha entrado en los sitios donde se reunía la gente? El Evangelio describe un Jesús que sale a las calles a hablar. Es más, que hablaba a los judíos con parábolas, con imágenes del campo y de la tradición, para que los que tenían oídos para oír le entendieran. También sabemos de un San Pablo, que no se conformó con quedarse en su patria, sino que salió a los confines del mundo a encontrar paganos que quisieran escuchar. Y no dudó un momento en entrar en el Aerópago, lugar de reunión de Atenas. Y así, a lo largo de la historia, la Iglesia ha ido encarnándose en las realidades terrenas, para encontrar y llevar el mensaje a los hombres. No hablemos de Cirilo y Metodio, que se "pringaron" hasta el fondo, inventándose un alfabeto para poder comunicar el Evangelio entre los eslavos. Pienso en los cristianos que se lanzaron a la mar para llevar el evangelio a unos indios que no conocían, en lugar de permanecer en sus calentitos -o más bien fresquitos- conventos de Castilla.

Creo que si Jesús hubiera nacido en esta época no habría tenido reparo en hacerse entender con pequeños videos de Youtube o con tweets. No tengamos miedo de entrar en tierras desconocidas. Y estas tierras de hoy en día son virtuales. Parecen movedizas, pero no por eso vamos a rechazarlas frontalmente. ¡Es la mejor forma que tenemos de salir de las sacristías! Aprendamos de este Papa que no teme entrar en las cosas de este mundo. Ah, y esperemos que el Espíritu Santo tenga a bien concretar su mensaje en 140 caracteres.

chelizpaula@gmail.com

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