Religión Confidencial

La Monarquía española y las misiones

No fue poco el aprecio que Sus Altezas mostraron a los niños que habían ganado la edición nacional del Concurso de Dibujo de Infancia Misionera, Jeroni, Gema y Pablo Antonio.

Don Felipe, que procede de la escuela de Su Majestad el Rey don Juan Carlos en la cercanía, en la espontaneidad, en la inquietud por ocuparse y preocuparse por los españoles, sabe de la impagable labor de la Iglesia. Y lo expresa con la fuerza y la sencillez con la que sus palabras, siempre directas, van al grano. Hay que seguir por aquí, podría ser el resumen de lo que significó la audiencia los Príncipes de Asturias concedieron a la Infancia misionera.

Con la presencia del arzobispo de Toledo y Primado de España, monseñor Braulio Rodríguez Plaza, en calidad de Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, de la Conferencia Episcopal Española, y el buen hacer del sacerdote Anastasio Gil, director Nacional de Obras Misionales Pontificias, los niños sembradores de estrellas de España tuvieron el sentido reconocimiento de quienes además son padres de familia. Un dato que cambia la forma de entender la relación con la realidad.

El detalle que Obras Misionales Pontificias entregó a los Príncipes, -dos huchas de las de antes para las Infantas de España, doña Leonor y doña Sofía-, forma parte del agradecimiento de los misioneros españoles hacia la Familia Real. En esta ocasión, expresada por los niños misioneros.

Lo dijo monseñor Braulio Rodríguez Plaza en la breve intervención que tuvo ante don Felipe y doña Leticia: "Ellos –los niños premiados- desean entregar a SS.AA. un recuerdo para las Infantas Doña Leonor y Doña Sofía de Borbón y Ortiz, vuestras hijas; a la vez, las invitan a formar parte de la Infancia Misionera de España y del mundo. Se trata de dos huchas petitorias, que durante mucho tiempo usaban los niños para recabar fondos para ayudar a los misioneros, evocando los continentes donde se destina la mayor parte de estas ayudas: Asia y África". La historia es muy elocuente; el 22 de noviembre de 1852 la Reina Isabel II aprobó la instauración en España de la Infancia misionera, inscribiendo como primera asociada a su Alteza la Infanta de Asturias.

Son frecuentes las fotografías de los miembros de la Familia Real acompañados por misioneros españoles cuando visitan los lugares más recónditos del planeta. Se podría decir que, en su forma de ser Reyes de todos los españoles, no olvidan a los más de 14.000 misioneros españoles. Si la inquietud misionera, por la promoción de la fe en las fronteras humanas y geográficas, ha sido una de las características definidoras de la monarquía católica en la historia de España, se podría decir que los Príncipes de Asturias han avalado, una vez más, esta inquietud por un mundo en el que el Evangelio sea semilla de paz y de esperanza.

El lema de la Infancia misionera "Los niños ayudan a los niños" sonó con otros tonos en el Palacio de la Zarzuela.

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