Religión Confidencial

¿Miedo a la Vida?

¿Qué puede haber detrás de una decisión semejante, sino es un acendrado "miedo a la vida"? Es cierto que el gesto puede tener muchas lecturas; aunque, si fueran plenamente sinceros los que han dado ocasión a la polémica, quizá llegarian a reconocer que ese "miedo a la vida" estaba enterrado en el fondo de sus corazones.

¿Qué gesto: y por qué "miedo"?

El el pueblo onubense de Trigueros, el Ayuntamiento se ha levantado en pie de guerra contra los representantes de la asociación "Derecho a Vivir", y les ha negado espacio público -un espacio que es, siendo público, de todos los ciudadanos de Trigueros- para hacer campaña y obtener firmar en defensa de "Aborto-Cero".

Los de "Derecho a vivir" no se han parado, ni se han encogido, amilanado, han considerado el gesto como lo que es, un abuso de poder y por tanto una injusticia, y han protestado. La protesta informática ha bloqueado el correo del Ayuntamiento.

"Un número ingente de ciudadanos ha enviado de manera individual una queja al Ayuntamiento de Trigueros, dice el portavoz de "Derecho a vivir", por denegar un derecho ciudadano, tomando como base de su decisión el color político del equipo de gobierno, y esgrimiendo que: "mantiene una postura ideológica que reivindica la capacidad de decidir de las mujeres y reclama la despenalización total del aborto voluntario (...) por lo que nos mostramos diametralmente opuestos a cualquier tipo de campaña de recogida de firmas por Aborto-Cero".

¿Simple alboroto callejero en la paz de Trigueros? No.

Son muchas las cuestiones que están en juego en un acontecimiento semejante.

De un lado tratar de imponer un modo único de pensar por parte del Ayuntamiento; no dejando hablar a "Derecho a Vivir", abuso de poder que está en el origen de toda dictadura ideológica. Y que en este caso concreto recuerda al gesto semejante, y reciente, del alcalde de una ciudad andaluza contra el Obispo, porque había llamado la atención sobre la "ideología de género" y su concepto pobre, y culturalmente manipulable, del ser humano.

De otro lado, la actuación de los gobernantes de Trigueros deja vislumbrar un "miedo a la vida", lo que supone consecuencias todavía peores.

¿Que quieren? ¿Que Trigueros se olvide del llanto de una criatura; de la sonrisa de un niño? ¿Qué las comadres de Trigueros dejen de hablar de su alegría por la nieta, por la biznieta que le ha nacido a la Paca? ¿Que Trigueros se convierta en apenas una generación en un lugar desértico, abandonado, en ruinas, del que huyan hasta los cerdos de los campos vecinos porque encuentran bellotas mejores en otros parajes?

El aborto es el camino más sencillo para que un pueblo se suicide, porque es suicidarse asesinando a sus herederos, rechazando la vida de las generaciones futuras. ¿Por qué tienen miedo? ¿Acaso porque la vida de un recién nacido les trae a la cabeza el eco de la vida eterna?.

Quizá, aunque ellos no se atrevieran nunca a reconocerlo. Hace apenas dos semanas me llegó la noticia de una mujer que había abortado. El hombre que la había inducido a abortar, le reagaló una foto de los restos del feto, como recuerdo.

¿Macabro, verdad?

Es una señal definitiva del "miedo a la vida", del "miedo al misterio de la vida de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre" que acabamos de celebrar. Los cristianos seguiremos apoyando a todos los grupos, asociaciones, de "Derecho a vivir", de "Defensa de la Vida", de "Aborto-Cero", etc., etc., que tendrán la alegría de ver despuntar un mundo que ellos construirán con sus hijos, con sus nietos, con sus biznietos.

De los que siguen los pasos de los del Ayuntamiento de Trigueros, y por desgracia, apenas quedaran fotografías recuerdo, como las feto destrozado, que nadie se animara siquiera a enterrar.

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