Religión Confidencial

¿Hablarán los obispos sobre la corrupción?

El aire que respira la sociedad española está contaminado. Nada más deprimente que la exposición continuada a los contenidos de los medios de comunicación durante más de un minuto.

Las noticias sobre la corrupción inundan la agenda de las conversaciones, de los debates, hasta de los saludos. Hay quien se ha conjurado en pos de la regeneración ética de España. ¿Cuál será, en este sentido, la voz de la Iglesia? La clave de la regeneración moral de nuestra sociedad no radica en la política, sino en la formación de las conciencias.

Con las recientes noticias sobre el caso Bárcenas, exgerente del PP, sumadas al mapa de la corrupción con que se ilustra nuestro presente, surge con intensidad una pregunta, de entre otras muchas: ¿Hasta qué punto el partido que ganó las últimas elecciones es capaz de ofrecer una respuesta adecuada más allá de la técnica política y económica para contribuir a un cambio de tejido ético en España? ¿Acaso el PP no padece los síntomas de una crisis más profunda, la de la ausencia de una concepción moral íntegra e integral, en el fin de su acción y concepción de la política, y en la coherencia de no pocos de sus responsables? ¿Las decisiones sobre materias morales, que debieran ser lógicas en el buen sentido de la política, esperadas por otra parte, como por ejemplo, la reforma de la ley del aborto y del matrimonio homosexual, se quedarán en el tintero? ¿Qué coherencia moral y cohesión intelectual prima en ese partido?

Ahora que gobierna el PP, ¿se han quedado mudos los obispos? No lo parece si tenemos en cuenta las últimas intervenciones. Monseñor José Ignacio Munilla, siempre presto a la declaración sobre los temas de actualidad, acaba de decir que: "En nuestra sociedad las tentaciones de cansancio, de pesimismo y de desconfianza son grandes. Las continuas noticias de corrupción en la vida pública se suceden en los medios de comunicación, hasta el punto de generar la sensación de que nadie escapa a la tentación de enriquecerse ilícitamente. Incluso sobre el mismo deporte, se cierne la sospecha del engaño y del fraude...".

En la "Declaración ante la crisis moral y económica", los obispos, el 27 de noviembre de 2009, decían: "Ante todo, es necesario decir en estas circunstancias que el hombre que ha conocido a Cristo se sabe responsable del cambio social en su auténtica verdad: «El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y hombres políticos que vivan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común». Esto demanda un mayor compromiso en el mundo de la educación y en la vida pública, para erradicar en todo momento la corrupción, la ilegalidad y la sed de poder".

jfsoc@ono.com

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