Religión Confidencial

Elvira Lindo y la falacia de la comparación

Elvira Lindo ha escrito las siguientes palabras en El País sobre la renuncia del obispo Bargalló tras las famosas fotos en la playa con una mujer y la rápida aceptación por parte de Benedicto XVI: "Se me ocurre señalar que hubiera sido deseable que la rapidez con que la Iglesia ha hecho cumplir la norma en un caso en que dos adultos voluntariamente se abrazaban hubiera funcionado de manera aún más implacable cuando se trataba de célibes que abusaban de niños o de personas que, por alguna razón, se encontraban indefensas. Está claro que la Iglesia tiene un resorte especial para reaccionar si se refiere a relaciones consentidas con mujeres. Sobre los pecados verdaderos, en cambio, prefiere correr el célebre tupido velo".

Hacer leña del árbol caído es ir a lo fácil, doña Elvira. La Santa Madre Iglesia, que ha pedido perdón públicamente en numerosas ocasiones por los pecados cometidos, trata con igual justicia todos los temas. Es absurda la comparación. Como en los procesos civiles, cuanto más evidente es la culpabilidad del acusado, menos tarda en ofrecerse una solución. Por cierto, sobre los pecados de sus fieles no juzga la Iglesia, sino la misericordia de Dios.

Zenón de Elea

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