Religión Confidencial

Benedicto XVI no visita la tumba de Juan Pablo II

Como cada 2 de noviembre, día de los fieles difuntos, el Papa visita las grutas vaticanas de la basílica de San Pedro, donde descansan los restos de algunos de sus predecesores. Un momento de oración en la que Benedicto XVI, fiel a la tradición cristiana, visita un cementerio para rezar por el alma de sus seres queridos, en este caso de algunos papas.

Desde el inicio del pontificado era habitual ver la imagen de Benedicto XVI rezando delante de la tumba de Juan Pablo II, sin embargo este año, después de la beatificación, los restos del Papa polaco fueron trasladados a un altar lateral al interior de la Basílica. Algunos esperaban que el Papa subiera a la basílica y visitase los restos de su predecesor, pero no lo hizo. El motivo es simple. La Iglesia con la beatificación de Juan Pablo II reconoce su santidad y por tanto que su alma está en el Cielo; por eso no hace falta rezar delante de su tumba para que el Señor le done el eterno descanso.

Benedicto XVI rezó delante de la tumba de Benedicto XV, el Papa del que tomo su nombre; de Pío XI, el Papa de su infancia; de Pío XII, el Papa de la Segunda Gerra Mundial; de Pablo VI, el Papa que lo nombró cardenal y la de Juan Pablo I. La tumba del Beato Juan XXIII, al igual que la de Beato Juan Pablo II se encuentra al interior de la Basílica.

Pero Benedicto XVI no solo ha rezado por los Papas difuntos. Ayer ofreció una Misa en la Basílica de San Pedro en recuerdo de los 10 cardenales y decenas de obispos que han muerto este año. Durante la Misa el Papa explico cómo la muerte cobra sentido en la resurección de Jesús. Además dijo que el consuelo para los cristianos pasa por recordar que "la muerte de Cristo es fuente de vida porque en ella Dios ha volcado todo su amor".

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