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Un arzobispo iraquí pide un diálogo valiente entre religiones en la cumbre de religión del G20

El arzobispo Warda recuerda el sufrimiento de los cristianos iraquíes y recalca la necesidad de “perdón y renuncia a la violencia”

El arzobispo Bashar Warda hablando en la Cumbre R20 en Indonesia. (Cortesía del obispo Warda a través de CNA).
photo_camera El arzobispo Bashar Warda hablando en la Cumbre R20 en Indonesia. (Cortesía del obispo Warda a través de CNA).

En medio de la preocupación constante por los cristianos en el Medio Oriente, el arzobispo iraquí Bashar Warda, ha pedido el fin de la violencia sectaria y el diálogo hacia “un lugar donde la cultura de la fe se entienda siempre y en todas partes como una bendición universal, porque es una cultura de vida". 

Estas manifestaciones las realizó en el Foro sobre religión del Grupo de los 20 que se celebra en Bali (Indonesia) como preludio a la cumbre de líderes mundiales y con el objetivo de aportar una mirada de valores de todos los credos religiosos a los problemas económicos, de pobreza y ambientales, que, entre otros, analizarán los jefes de Estado. Esta cumbre R20 reúne más de 150 personalidades internacionales y  unos 400 participantes.

Sufrimiento de los cristianos iraquíes 

El arzobispo Warda, de la Arqueparquía católica caldea de Erbil, se basó en su experiencia personal, el sufrimiento de los cristianos iraquíes y la historia de su patria para recalcar la necesidad de “perdón y renuncia a la violencia”.

Warda recordó que este Foro Religioso “R20” está organizado por Nahdlatul Ulama, el movimiento musulmán más grande del mundo. Se estima que el grupo sunita tiene más de 90 millones de miembros, informa Ángelus News. 

Su líder, Sheikh Yahya Cholil Staquf, se reunió con el Papa Francisco en 2019 para  presentar una visión de un futuro más pacífico y una mayor fraternidad humana. Esto incluye un  Centro de Valores de las Civilizaciones Compartidos.

El arzobispo Warda agradeció a Staquf por permitir que floreciera un lugar para la discusión y citó las palabras del jeque musulmán de que cualquier doctrina islámica de enemistad era "irrazonable" y una barrera para "vivir en armonía y en paz dentro de las sociedades multiculturales y multirreligiosas del siglo XXI".

Encuentro renovado entre cristianos y musulmanes 

En su  discurso transmitido en directo, el líder católico pidió una “discusión honesta sobre la violencia, el odio y la supremacía que ha plagado a la humanidad desde el comienzo de la historia”.

Así mismo, el arzobispo se hizo eco de las palabras del Papa Francisco en Irak a los cristianos durante su visita en 2021, subrayando que el amor es la verdadera fuerza. Hizo hincapié en la necesidad de poder perdonar, sin olvidar, y “un encuentro renovado con nuestros vecinos musulmanes a partir de la realidad de nuestra experiencia”.

Citando las palabras del Papa Francisco en Fratelli Tutti, el arzobispo iraquí señaló: “El dolor y el conflicto nos transforman. Ya no nos sirve la diplomacia vacía, el disimulo, el doble discurso, las agendas ocultas y las buenas maneras que enmascaran la realidad. Aquellos que eran feroces enemigos tienen que hablar desde la cruda y clara verdad”.

Frente al laicismo agresivo 

Tal discusión puede ser difícil, dijo el arzobispo Warda, pero en última instancia “necesaria si queremos sobrevivir como personas de fe, como hermanos y hermanas en dignidad mutua, en un mundo que se está volviendo cada vez más hostil a los valores morales y espirituales que tenemos". 

De hecho, el arzobispo también recordó que algunos de los horrores de las últimas décadas no han sido solo religiosos sino también geopolíticas.

El arzobispo advirtió: “Vivimos en un punto de inflexión de la historia, en el que un laicismo agresivo busca llevar al olvido todos los elementos de la fe, y con ella todos los principios básicos de la naturaleza sagrada de la vida, de la familia, de nuestra obligación hacia nuestro Creador”. 

“Y aunque estoy personalmente convencido de que el mundo de la fe finalmente prevalecerá”, -agregó Warda-, “no puede hacerlo cuando el rostro constante de nuestro mundo de fe es uno de violencia contra el otro, o incluso contra nosotros mismos”. 

Finalizó su discurso rogando a la próxima cumbre del G20, a los que continúan teniendo acceso a la elaboración de políticas para el mundo, que recuerden diariamente que sus decisiones de planificación global tienen consecuencias de vida o muerte para las personas que viven en el exterior”. 

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