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Mons. Gómez:“Me preocupa la creciente censura del pensamiento cristiano en Internet y redes sociales”

El presidente de los obispos de Estados Unidos: “La Iglesia tiene una contribución vital para moldear la dirección de la sociedad estadounidense”

Mons. José H. Gómez en el discurso del programa "Católicos en el Capitolio".
photo_camera Mons. José H. Gómez en el discurso del programa "Católicos en el Capitolio".

"Hoy en día, como sabemos, nuestra política y nuestra cultura son agresivamente secularesLamentablemente, algunos de nuestros líderes parecen querer cerrar nuestra sociedad a las ideas y valores cristianos. Me preocupa la creciente censura de los puntos de vista cristianos en Internet y las redes sociales y la marginación de los creyentes en otras áreas de nuestro discurso público", ha afirmado el arzobispo de Los Ángeles, Mons. José H. Gómez, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. 

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Sus palabras forman parte del discurso de apertura del Congreso "Católicos en el Capitolio" una iniciativa de la Conferencia Católica de Minnesota, la voz de las políticas públicas de la iglesia católica en Minnesota. 

Esta conferencia iba a celebrarse de forma presencial, pero los organizadores cambiaron a un formato virtual a raíz de la nueva violencia que siguió al tiroteo policial de Daunte Wright en Brooklyn Center, cerca de Minneapolis, informa Ángelus News. 

Fundadores de Estados Unidos 

En esta línea, el presidente de los obispos norteamericanos recordó a los fundadores de Estados Unidos quienes comprendieron que la democracia que construyeron depende de la virtud y la moralidad de los ciudadanos. 

"Los fundadores supusieron que nuestra moral pública se basaría en creencias y prácticas religiosas individuales. Y sabían que sin bases religiosas y morales sólidas, los compromisos de Estados Unidos con la igualdad humana y la libertad no podrían mantenerse". 

Católicos en el capitolio 

Al inicio de su discurso, el obispo Gómez se unió a todo el pueblo de Minnesota en este "momento desafiante· y condenó una vez más el racismo calificándolo como "pecado grave, una enfermedad espiritual y una injusticia social". 

El presidente de los obispos norteamericanos alabó el programa “Católicos en el Capitolio” como un testimonio importante de la visión de la Iglesia para la justicia social y el bien común. 

"Al participar en este programa, pensé que sería bueno para nosotros reflexionar juntos sobre la última encíclica social del Papa Francisco, “Fratelli Tutti”, y lo que significa para nuestra misión en este momento", dijo Mons. Gómez. Un documento "profético" y "muy práctico porque el Papa también habla de los fundamentos de nuestros compromisos católicos para construir una sociedad mejor y un mundo mejor", señaló. 

La libertad religiosa, un derecho fundamental 

Siguiendo las enseñanzas de esta encíclica, Mons. Gómez afirmó que ser católicos "significa que debemos insistir, como insiste el Papa Francisco, en que la libertad religiosa es un derecho fundamental. Pero también significa que debemos insistir en que la Iglesia tiene una contribución vital que hacer para promover la justicia social y ayudar a moldear la dirección de la sociedad estadounidense. No podemos permitir que la Iglesia sea tratada simplemente como una organización caritativa o un lugar donde la gente reza", señaló. 

Para el arzobispo, esta defensa de la libertad religiosa "requiere coraje y convicción de nuestra parte". Añadió que aunque Estados Unidos se ha vuelto muy secular, "el impulso religioso no ha muerto. De hecho, entre nuestros líderes culturales y políticos y algunos de nuestros vecinos, la política se ha convertido en su nueva religión. Esa es una de las razones por las que nuestra política se ha vuelto tan cruel e intransigente, y tan carente de misericordia y esperanza". 

Verdadera justicia social

Así mismo, el obispo Gómez explicó que en la visión católica, la justicia social no se trata de identidad personal o poder grupal o de obtener más bienes materiales. "La verdadera justicia social se trata de construir una sociedad donde las personas puedan ser buenas, una sociedad donde las personas puedan amarse y cuidarse unos a otros, donde puedan encontrar a Dios y saber que están hechos para el cielo. Y la verdadera justicia social nunca se puede obtener sin la simple bondad humana, la compasión y el perdón". 

Por último, recordó que como católicos, "estamos llamados a mantener viva la verdad sobre la persona humana: la verdad de que cada persona en nuestra sociedad tiene un alma que está destinada a la eternidad y un significado y propósito que trasciende este mundo. Como católicos, también creemos que el propósito más básico del gobierno y la política es proteger la santidad y dignidad de la persona, desde el momento en que es concebida hasta el momento en que exhala su último aliento". 

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