Mundo

Obispos de Estados Unidos, "asqueados" por la muerte de otro hombre afroamericano asesinado

"El racismo no es una cosa del pasado. Es un peligro real y presente al que debemos enfrentarnos", han declarado los prelados

Homenaje al afroamericano asesinado.
photo_cameraHomenaje al afroamericano asesinado.

Los presidentes de siete comités de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos han emitido una declaración conjunta en la que afirman estar "con el corazón roto, asqueados e indignados por ver otro video de un hombre afroamericano asesinado ante nuestros propios ojos".

Los prelados hacen referencia a la muerte el pasado 25 de mayo de George Floyd mientras estaba bajo custodia policial en Minneapolis.

Además, los obispos manifiestan que es "sorprendente" que estos sucesos se repitan en los últimos meses. Ahmaud Arbery, un hombre afroamericano desarmado de 25 años en Georgia, recibió un disparo mortal, y tres hombres blancos fueron arrestados y enfrentan cargos de asesinato por su muerte. En marzo, Breonna Taylor, una mujer afroamericana de 26 años, murió a manos de la policía, informa Angelus News. 

Hacer frente al racismo

"El racismo no es una cosa del pasado. Es un peligro real y presente al que debemos enfrentarnos", han manifestado los obispos estadounidenses. 

Para la Conferencia Episcopal de Estados Unidas "no se puede hacer la vista gorda ante estas atrocidades". "La indiferencia no es una opción", señalaron. 

Floyd, de 46 años, fue arrestado por la policía bajo sospecha de falsificación. Una vez que lo esposaron, un oficial le inmovilizó con la rodilla en su cuello durante ocho minutos. Un video ampliamente difundido muestra a Floyd diciendo repetidamente: "No puedo respirar". La fiscalía han presentado cargos penales por homicidio involuntario contra al menos uno de los ex oficiales, que han sido expulsados. 

Las protestas en Minneapolis y en otras docenas de ciudades han durado varios días. 

Respaldan a las comunidades indignadas 

Los obispos en su declaración, recordaron su pastoral "Abrir nuestros corazones" contra el racismo.   

En su declaración del 29 de mayo, los presidentes de los comités de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos dijeron que "respaldan a las comunidades que están comprensiblemente indignados".

En la fiesta de Pentecostés que se celebra hoy  31 de mayo, han hecho un llamamiento a todos los católicos a "rezar para librarnos del daño que causan los prejuicios".  

Este es el texto completo de su declaración:

Estamos con el corazón roto, asqueados e indignados de ver otro video de un hombre afroamericano asesinado ante nuestros propios ojos. Lo que es más sorprendente es que esto está sucediendo a las pocas semanas de otros hechos similares. Esta es la última llamada de atención que cada uno de nosotros debe responder con un espíritu de conversión determinada.

El racismo no es una cosa del pasado o simplemente un tema político descartable sobre el que se debe tratar cuando sea conveniente. Es un peligro real y presente al que debemos enfrentarnos de frente. Como miembros de la Iglesia, debemos defender las acciones correctas y justas más difíciles en lugar de los errores fáciles de la indiferencia. No podemos hacer la vista gorda a estas atrocidades y aun así tratar de profesar el respeto de cada vida humana. Servimos a un Dios de amor, misericordia y justicia.

Si bien se espera que aboguemos por protestas pacíficas no violentas, y ciertamente lo hacemos, también apoyamos a las comunidades que están comprensiblemente indignados. Demasiadas comunidades alrededor de este país sienten que no se escuchan sus voces, sus quejas sobre tratamientos racistas y no estamos haciendo lo suficiente para señalar que este tratamiento mortal es contrario al Evangelio de la Vida.

Como dijimos hace dieciocho meses en nuestra carta pastoral más reciente contra el racismo, "Abran nuestros corazones", para las personas de color, algunas interacciones con la policía pueden estar llenas de miedo e incluso de peligro. Las personas de buena conciencia nunca deben hacer la vista gorda cuando se priva a los ciudadanos de su dignidad humana e incluso de sus vidas. La indiferencia no es una opción. Como obispos, declaramos inequívocamente que el racismo es un problema".

Nos unimos al Arzobispo Bernard A. Hebda de St. Paul y Minneapolis para orar por el descanso del alma del Sr. George Floyd y todos los demás que han perdido la vida de manera similar. Abogamos por el fin de la violencia a raíz de esta tragedia y por las víctimas de los disturbios. Oramos por el consuelo de sus familias y amigos. Oramos por la paz en los Estados Unidos, particularmente en Minnesota, mientras el proceso legal avanza. Es necesario una investigación completa que lleve a una justicia real.

Nos unimos a nuestros hermanos obispos para desafiar a todos a que se reúnan, particularmente con aquellos de diferentes orígenes culturales. En este encuentro, busquemos un mayor entendimiento entre el pueblo de Dios. Muchas personas que históricamente han sido privadas de sus derechos, continúan experimentando tristeza y dolor. Sin embargo, se esfuerzan por perseverar en su fe. Alentamos a nuestros pastores a acogerles y acompañarlos de manera más auténtica, escuchar sus historias y aprender de ellas, encontrando formas sustantivas de implementar un cambio sistémico. Tales encuentros comenzarán a provocar la transformación necesaria de nuestra comprensión de la verdadera vida, la caridad y la justicia en los Estados Unidos. Con suerte, habrá muchas voces que hablarán y buscarán la curación contra el mal del racismo en nuestra tierra.

Al anticipar la solemnidad de Pentecostés este fin de semana, llamamos a todos los católicos a rezar y trabajar para un nuevo derramamiento del Espíritu Santo. Oremos por un deseo sobrenatural para librarnos del daño que causan los prejuicios. Hacemos un llamado a los católicos a rezar al Espíritu Santo para que el espíritu de verdad toque los corazones de todos en los Estados Unidos y venga a nuestros sistemas de justicia penal y aplicación de la ley. Finalmente, permita que todos y cada uno de los católicos, independientemente de su origen étnico, le rueguen a Dios que sane nuestra visión quebrada de nosotros mismos, así como a nuestra sociedad profundamente rota.

Comentarios
Somos ECD
¿Quieres ser protagonista del Confidencial Digital?