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Monje francés con motivo del cierre del Año de San José: “El mundo está harto de la falta de espiritualidad”

El hermano Dominique-Joseph sugiere que Francia se consagre a San José.  Considera que habrá un antes y un después en la Iglesia Católica tras este Año Jubilar

Hermano Dominique-Joseph,  monje de la Familia de San José.
photo_camera Hermano Dominique-Joseph, monje de la Familia de San José.

El 8 de diciembre de 2020, el Papa Francisco convocaba un Año dedicado a San José para celebrar el 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal. Un Año especial que se clausuró ayer, festividad de la Inmaculada Concepción. 

Con la Carta apostólica Patris corde (Con corazón de padre), Francisco recuerda al esposo de María como "un padre amado, un padre en la ternura, en la obediencia y en la acogida; un padre de valentía creativa, un trabajador, siempre en la sombra". 

Con estas palabras, el pontífice clausuraba este Año dedicado a San José: "Hoy finaliza el Año dedicado a San José, Patrón de la Iglesia Universal. Y pasado mañana, 10 de diciembre, en Loreto,  el Jubileo Loretano llegará a su fin. Que la gracia de estos acontecimientos siga actuando en nuestras vidas y en las de nuestras comunidades. ¡Que la Virgen María y San José nos guíen en el camino de la santidad!"

Hermano Dominique-Joseph

Con motivo de este Año, la web de la Iglesia Católica en Francia publica una entrevista al hermano Dominique-Joseph, monje de la Familia de San José desde hace 27 años. Esta comunidad, fundada en 1990 por el padre Joseph-Marie Verlinde administra el santuario Saint-Joseph de Mont-Luzin en Chasselay (Ródano) y se dio a conocer gracias a una campaña especialmente exitosa para la construcción de un monasterio en Puimisson (Hérault), un lugar de romería a San José durante más de medio siglo. 

Biblista, doctor en Teología, es director del Instituto Redemptoris Custos, coordinador del Movimiento Internacional de Centros de Investigación Teológica de San José (Réseau International des Centres de Recherche Théologique sur Saint Joseph) y presidente de la misma. Enseña Sagrada Escritura y teología de San José en la Facultad de Teología de Toulouse y en el Instituto San Juan de la Cruz. Ha escrito varios libros sobre San José. 

Consagrar Francia a San José 

Dominique-Joseph anuncia que el Comité Patris Corde de Francia ha invitado a los obispos a consagrar las diócesis de Francia a San José. "Algunos místicos anunciaron que sería el santo del siglo XXI¡Está sucediendo ante nuestros ojos! Este año es un hito. Estoy seguro de que algo ha pasado. Habrá un antes y un después, en cuanto al lugar de San José en la vida de la Iglesia Católica". 

El hermano Dominique explica en la entrevista los vínculos que crea la devoción de San José: "Este año de San José en relación con el de la familia (con motivo del quinto aniversario de la exhortación apostólica Amoris Laetitia) comienza con un retorno de la devoción a la Sagrada Familia. Hay una coherencia espiritual, una gracia redescubierta. Es un tiempo bendecido de una manera especial. Hoy contamos con médicos especializados en todas las disciplinas, así como con una variedad de psicólogos y terapeutas. Ha caído un tabú. La gente ya no duda en consultar y cuidarse bien. Pero el mundo está harto de la falta de espiritualidad", afirma. 

Este monje concreta que es el alma la que tiene la función de unificarnos. "Al estar desconectado de nuestra alma, perdemos nuestra integridad y enfermamos en nuestras relaciones o en nuestro cuerpo. Sumergirse en el espíritu de la Sagrada Familia le permite redescubrir las relaciones fraternales y amistosasLlegar a un acuerdo con uno mismo. Es una experiencia muy fuerte".

Complementariedad de María y San José 

El hermano acaba de publicar la obra 31 jours pour consecère à Saint Joseph (31 días para elegir a san José), diseñada como guía para la oración familiar todos los días del mes. "La consagración a la paternidad de San José no es opcional. Cuanto más tenemos una devoción mariana, más nos damos cuenta de la complementariedad de María y José en la Iglesia. Y no se puede tomar a María y a la Iglesia por madre sin elegir a San José como padre. Veo aquí el mayor fruto de este año en un proceso que apenas comienza: abrirnos a la gracia de la vida en San JoséElíjalo como padre, renovando a María como madre, para seguir mejor a Jesús". 

Dominique-Joseph indica que todos estamos heridos en el ejercicio de nuestra paternidad, "de ahí la importancia de volver a ponerla bajo la mirada de Dios, de dar y llevar el modelo de Iglesia. La gente busca una guía. Ciertamente buscan un protector para afrontar la adversidad, pero también descubren en San José una figura concreta y espiritual para seguir fielmente a Jesús". 

Peticiones de oración por causas desesperadas 

El monje de la familia de San José comenta que esta institución de la Iglesia Católica recibe cada semana, cientos de pedidos de oración por todo tipo de intenciones, que las agrupan por tema, como puede ser una enfermedad, un cáncer, una separación. "Rezamos por estas intenciones como en una gran letanía. Y vemos cómo los casos desesperados se vuelven voluntariamente hacia Dios. También para nosotros esta oración se vuelve familiar, más humana. Nutre nuestro ministerio. Las personas que se abren cuentan con nosotros". 

Recuerda que en este Año de San José organizaron una gran retiro espiritual en su monasterio Saint-Joseph de Mont-Rouge en el que participaron alrededor de sesenta participantes, "sobre todo porque el Papa concedió indulgencia plenaria, que sin duda animó a la gente a venir. Pero sobre todo, los participantes pidieron que esta primera experiencia se convierta en una nueva tradición. Por tanto, renovaremos la propuesta el próximo mes de julio", afirma. 

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