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Hace casi dos meses de su rescate

Las 82 niñas liberadas por Boko Haram necesitan gran apoyo moral para volver a la normalidad

Desde Ayuda a la Iglesia Necesitada aseguran que el obispo de Maiduguri (Nigeria) está volcado con estas familias

Niñas liberadas del secuestro de Boko Haram.
photo_camera Niñas liberadas del secuestro de Boko Haram.

Han pasado casi dos meses desde la liberación de 82 de las 220 niñas que fueron secuestradas en la localidad nigeriana de Chibok por el grupo terrorista Boko Haram. Las imágenes, que dieron la vuelta al mundo, clamaban al cielo. Utilizadas como esclavas sexuales, se las veía tremendamente tristes. Ninguna de ella mostraba una leve sonrisa.

La directora de comunicación de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) Raquel Martín, que estuvo el pasado mes de marzo en la diócesis de Maiduguri (Nigeria) explica a Religión Confidencial de qué manera podrían recobrar la esperanza estas chicas.

La diócesis de Maiduguri, de donde eran las jóvenes, preserva la intimidad de estas niñas. Pero sí sabemos por la iglesia local que, efectivamente las niñas que han estado secuestradas por Boko Haram tienen y tendrán una vida difícil para volver a la normalidad”, explica Raquel Martín a RC.  

La mujer en esa parte norte del país, siempre tiene la amenaza de si ataca este grupo terrorista, su vida corre peligro y puede ser secuestrada. Como estas niñas, han sido miles las mujeres que han vivido años en los campos de refugiados de Boko Haram. Estos terroristas matan a los hombres y secuestran a las mujeres.

“Según datos de la iglesia, este grupo terrorista ha dejado hasta la fecha más de 2.000 viudas y 15.000 huérfanos. Su reparación, además de llevar mucho tiempo, es muy difícil. He estado con niños que han sido secuestrados durante tres años que eran cristianos y que se les había olvidado rezar a Jesús y sólo sabían el Corán”, declara la directora de comunicación de AIN.

Raquel Martín asegura que la Iglesia Católica del país pone empeño en ayudar a todas estas familias destrozadas y aunque el apoyo espiritual es muy reparador, necesitan cada vez más proyectos de ayuda psicológica para apoyar a las víctimas.

La historia de Rebeca, una de las niñas secuestrada, y traída a España por AIN, “es un milagro. Ella todavía sigue en tratamiento psicológico. Estuvo sometida a toda clase de torturas, llegó a ser violada, pero siempre se mantuvo fiel a Jesús”, relata Raquel Martín.

Cuando escapó del campo de Boko Haram, y volvió a su aldea se encontró a su marido que, después de tres años y pensar que había muerto, había comenzado una nueva relación y se iba a casar. “Tuvieron una fuerte crisis los dos. Nos contaron que toda la comunidad estuvo a su lado para ayudarles, hicieron un camino para volver a unirse. El obispo de Maiduguri está muy pendiente y totalmente volcado en esta familia. Efectivamente, hubo ayuda psicológica y pastoral”, explica la portavoz de AIN. 


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