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Encontrar la fe en Harvard: 5 historias de conversión en Pascua

La parroquia de St. Paul, adscrita al Centro Católico de Harvard, bautiza a 31 adultos durante la Vigilia Pascual, 17 de ellos estudiantes de la prestigiosa universidad

Kent Shi, uno de los conversos de Harvard/CNA
photo_camera Kent Shi, uno de los conversos de Harvard/CNA

La Iglesia Católica de St. Paul en Cambridge, (Massachusetts), adscrita al Centro Católico de la Universidad de Harvard, ha bautizado este año a 31 nuevos adultos durante la Vigilia Pascual, 17 de ellos estudiantes de la prestigiosa universidad. 

Este número de iniciados en la Iglesia Católica es un récord para St. Paul. El Covid retrasó esta celebración que se desarrolla durante la Vigilia Pascual del sábado por la noche, la fiesta litúrgica más importante para los católicos, y este es uno de los motivos por los que ha aumentado el número de catecúmenos (no bautizados) y candidatos (bautizados no católicos) de este año en la parroquia. 

El Covid y la reflexión de la vida 

Sin embargo, el padre Patrick J. Fiorillo, vicario parroquial en St. Paul cree que hay más. 

“Definitivamente hay un segmento significativo de personas que comenzaron a pensar más profundamente sobre sus vidas y su fe durante el Covid-19. Salir de la pandemia les ha dado la oportunidad de dar el siguiente paso y seguir adelante”, explica, según recoge Ángelus News. 

Fiorillo es también el capellán de pregrado del Centro Católico de Harvard, una capellanía con sede en St. Paul para estudiantes de pregrado y posgrado en la Universidad y otras instituciones académicas en el área. 

“Todos los estudiantes son muy inteligentes y tienen una orientación muy intelectual hacia su fe. Sin embargo, la mayoría de los conversos han llegado a la fe por  circunstancias de la vida ordinaria y también han cuestionado las formas del mundo y buscan en su corazón algo más" ha explicado Fiorillo a CNA.

Conversos en la Vigilia Pascual 

Fiorillo afirma que dar la bienvenida a los conversos a la Iglesia en la Vigilia de Pascua es uno de los aspectos más destacados de su ministerio. "Es un honor. Me da esperanza ver toda esta nueva vida y nueva fe aquí.  Cuando se lo cuento a otras personas, les da esperanza saber que muchos jóvenes todavía se están convirtiendo al catolicismo, y lo están haciendo en un lugar tan secular como Cambridge”.

Angelus News recoge cinco historias de de los nuevos conversos  St. Paul. Katie Cabrera, una estudiante de primer año de Harvard de 19 años, expresó a CNA que estaba emocionada de experimentar el "poder transformador de Cristo a través de su cuerpo y sangre" en la Misa por primera vez en la vigilia de Pascua.

“Había un vacío que existía en mi corazón”, dijo. “Tan pronto como el padre Patrick comenzó a enseñar sobre el matrimonio y la familia, la teología del cuerpo y los sacramentos, pensé: 'Esto es lo que he estado buscando toda mi vida'”.

Creyó instantáneamente 

"¿Qué es esa cosa?" Preguntó Kent Shi cuando asistió por primera vez a la adoración eucarística en Santa María de la Asunción en Cambridge.

Alguien amablemente explicó que lo que Shi estaba mirando era la Eucaristía exhibida dentro de una custodia.

“¿Qué es la Eucaristía?” quiso saber. Para muchos no católicos que están considerando ingresar a la Iglesia Católica, la Presencia Real puede ser un gran obstáculo.

No para Shi. Dice que una vez que le explicaron la Eucaristía ese día, creyó instantáneamente.

Shi, de 25 años, le dijo a CNA que se consideró agnóstico durante la mayor parte de su vida, lo que significa que ni creía ni no creía en Dios.

Sin embargo, entre su primer y segundo año como estudiante graduado en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard, aceptó a Cristo y comenzó a asistir a los servicios en una iglesia presbiteriana. Posteriormente, comenzó a asistir a Misa en St. Paul y al programa RICA (Rito de Iniciación Cristiana para Adultos) de la parroquia. 

Harvard, un universidad secular 

Para Loren Brown, elegir una universidad secular como Harvard resultó ser “providencial”.

El joven de 25 años de edad proviene de una familia católica “no practicante” y que no fue bautizado. No pensó mucho en la fe hasta el semestre de primavera de su primer año, cuando sus amigos católicos “comenzaron a cuestionar mi falta de compromiso con la fe”. Brown describe su conversión como un "proceso gradual" que lo llevó a un "rincón lógico". Pero un encuentro casual con un sacerdote también desempeñó un papel fundamental.

Una inmigrante alemana de 42 años 

Verena Kaynig-Fittkau, de 42 años, es una inmigrante alemana que llegó a los EE. UU. hace 10 años con su esposo para realizar su investigación posdoctoral en Harvard.

Tuvo dos abortos espontáneos, algo que le sobrecogió. “Me rompió a mí y gran parte de mi orgullo y me hizo darme cuenta de que no puedo hacer las cosas sola”, expresó. 

Se encontró de rodillas un Día de Acción de Gracias, suplicando a Dios. “No puedo hacer esto sola. Por favor, ayúdame."

Familiarizada con St. Paul desde sus días como investigadora y profesora de Harvard, decidió asistir a misa allí un día y se reunió con Fiorillo.

Cuando se conocieron, el capellán respondió a todas sus preguntas de lo que ella llama “una lista de problemas protestantes con el catolicismo”. Ingresó al programa RICA tres semanas después.

De ateo a rezar el rosario 

Otro catecúmeno en St. Paul  este año es Kyle Richard, de 37 años. Aunque creció en un centro culturalmente católico en Luisiana, sus padres abandonaron la fe católica y se unieron a una iglesia del Evangelio Completo. Richard dijo que encontraba a la iglesia "intimidante", lo que finalmente lo llevó a abandonar el cristianismo por completo.

Cuando Richard tenía veintitantos años, su padre murió de cáncer de páncreas. Antes de morir, expresó su deseo de volver a unirse a la Iglesia Católica. Richard recuerda con tristeza que nunca confesó sus pecados a un sacerdote ni recibió la Unción de los Enfermos. Pero años después, su hijo no creyente recordaría el anhelo de su padre por volver a la Iglesia.

Richard se alejó aún más de la Iglesia. Dijo que se convirtió en un ateo que pensaba que el cristianismo era simplemente "algo que la gente usaba para calmarse". Años más tarde, mientras se divorciaba, cambió de opinión.

Sintiendo que debía darle al cristianismo “una oportunidad justa”, comenzó a rezar el rosario con la esperanza de calmar su ansiedad. La oración le trajo paz y se convirtió en una puerta de entrada a la fe católica.

Una búsqueda en Google lo llevó a St. Paul. Siente que unirse al programa RICA fue una continuación del deseo expresado por su padre en su lecho de muerte hace más de una década. “Creo que estaría orgulloso, sobre todo porque nació el 16 de abril y esa es la fecha de la vigilia pascual”, dijo.

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