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El obispo auxiliar de Managua explica en Madrid el papel de la Iglesia en el conflicto de Nicaragua

Silvio Báez: "Cuando explotó la crisis política, la Iglesia mostró su rostro más compasivo. Abrimos los templos para salvar a muchos jóvenes de la muerte"

Monseñor Silvio Báez, a la derecha.
photo_cameraMonseñor Silvio Báez, a la derecha.

MonsSilvio Báez, obispo auxiliar de Managua, está estos días en Madrid invitado por los misioneros claretianos para participar en el Simposio organizado por la revista Vida Religiosa con motivo de su 75 aniversario. El prelado, colaborador habitual de la revista, pronunciará una conferencia el domingo 3 de marzo bajo el título "En los conflictos internos y externos, mediación y reconciliación". 

Báez relató en rueda de prensa la crisis política que atraviesa su país, envuelto en un "profundo desequilibrio económico". A pesar de esta realidad da "gracias a Dios porque estoy en una Iglesia muy significativa. Actualmente es la institución más creíble de nuestro país porque hemos mostrado nuestro rostro samaritano al pueblo", afirmó. 

El camino es el diálogo

"Sentimos la confianza y la cercanía de toda la sociedad pero es que la Iglesia en Nicaragua lleva años estando muy cerca del pueblo, en las parroquias. Cuando estalló la crisis, abrimos templos y catedrales para salvar a personas, a muchos jóvenes que estaban siendo amenazados, estaban en peligro de muerte. Expusimos nuestras vidas y todo en nombre de Jesús", manifestó el obispo.  

Este gesto de abrir la catedral para acoger a jóvenes fue calificado por el Gobierno como un acto político, y por este motivo, han sido objeto de "persecución, burlas y amenazas". 

El obispo auxiliar narró como la Iglesia católica ha dado consuelo al sufrimiento de un pueblo, denunciando las injusticias y ayudando. "El camino es siempre el diálogo. Nicaragua es una país que ha ido poco a poco deteriorándose. Ahora estamos viviendo una segunda etapa y la Iglesia también está jugando un papel importante", subrayó.  

A pesar de que el Gobierno de Ortega ha marginado y perseguido a la Iglesia, en estos momentos están dispuestos a colaborar de cualquier manera para encontrar una solución. "Nuestras palabras serán escuchadas, pero tenemos que ser pastores de todos", señaló el obispo. 

¿Se puede dialogar con Ortega? 

A la pregunta de los periodistas de si actualmente, se puede entablar un diálogo con el gobierno de Daniel Ortega, dijo: "Quisiera tener una respuesta para mí. Debemos hacer de la no violencia una estrategia de reconciliación, agotar todos los medios posibles para llegar a acuerdos. Creo que en Nicaragua estamos todavía a tiempo y espero que haya voluntad de  dialogar por ambas partes".  

En Nicaragua actualmente no hay partidos de oposición, tan solo la Alianza Cívica impulsada por la Conferencia Episcopal nicaragüense compuesta por una representación de la sociedad civil que en estos momentos está pidiendo la liberación de los presos políticos. En este diálogo, el nuncio del Vaticano en Nicaragua también está muy presente.  

"He tenido miedo" 

Los periodistas también le preguntaron como se desarrolló la procesión con el Santísimo en la ciudad de Masaya que dio la vuelta al mundo. "Es la ciudad en la que nací. El pueblo estaba horrorizado por la represión que había. Nos acercamos allí el cardenal Brenes y un grupo de sacerdotes. Cuando entramos a la ciudad la gente salió a la calle, y llorando nos agradecieron nuestra presencia. Fue cuando decidimos organizar una procesión con el Santísimo hasta llegar a un barrio indígena". 

El obispo Báez confesó que ha tenido miedo. "He recibido campañas contra mi de todo tipo. Yo he intentado ser lo mas fiel al Evangelio. Lo importante es saber gestionar el miedo, que no te paralice y se consigue gracias a la oración. No he pensado nunca tirar la toalla. No tengo ningún interés político . Mi posición en Nicaragua solo se entiende desde la fe".  

Un grupo de espontáneos nicaragüenses se acercaron a la rueda de prensa para mostrar todo su amor y agradecimiento al obispo Báez. 

Sobre Ernesto Cardenal 

El obispo Báez respondió finalmente a otra cuestión planteada por los periodistas: la conversación que mantuvo con el sacerdote Ernesto Cardenal, recientemente perdonado por Francisco.

"Estaba muy delicado de salud y creímos que llegaba el final de su vida. Fui a verlo al hospital y hablamos de la situación del país. Se que él tiene simpatía por mi ministerio y yo tengo simpatía por su itinerario cristiano, él ha cambiado sus posiciones ideológicas. No es una persona rígida. También admiro su obra literaria. Quise hacer un gesto humanitario y le pedí su bendición como presbítero de la Iglesia, y sus lágrimas y las mías se fundieron".  
 



 




 

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