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El último atentado islamista ha causado 44 muertos

Los atentados de Boko Haram son un golpe duro, pero "no matan la esperanza"

Lo señala Ignatius Kaigama, presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria

Ignatius Ayau Kaigama
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"A pesar de todo este dolor, sigo creyendo que pronto Boko Haram será parte del pasado" declaró monseñor Ignatius Kaigama.

"Fue un shock absoluto", dijo monseñor Kaigama, y señaló que después de los disturbios políticos y sociales y de la instrumentalización de la religión de los últimos años, se ha hecho mucho para promover la convivencia e incluso el enriquecimiento mutuo entre musulmanes y cristianos.

"Nuestro centro para el diálogo y la reconciliación ha trabajado duro para acercar a las comunidades y a todos los nigerianos" dijo el arzobispo en relación a una iniciativa que promovió personalmente.

Entre las 44 víctimas del atentado del pasado día 5 se encuentra Sani Yahaya Jingir, el imán animador de Jama'atu Izalatul Bid'a Wa Ikamatu Sunnah (Gente que respeta rigurosamente las enseñanzas del profeta Mahoma), un movimiento con millones de seguidores en toda Nigeria, que lucha con decisión contra la propaganda de Boko Haram. El año pasado, el imán también escribió un libro titulado "Boko Halal", que se traduce como "La educación occidental está permitida".

Según monseñor Kaigama, los atentados de fueron un golpe duro, pero no mataron la esperanza. "El nuevo presidente Muhammadu Buhari ha puesto mucho énfasis en el problema de la seguridad y hasta ahora ha mostrado determinación en la lucha contra Boko Haram", dijo el arzobispo.

La idea es que los disturbios de los días previos en el noreste de Nigeria, donde el grupo se formó y está más arraigado, sean una señal de dificultades y no de fortaleza para los islamistas. "Se tiene la impresión de que Boko Haram siente sobre sus hombros la presión política y militar. Tarde o temprano, estoy seguro, serán historia", dijo monseñor Kaigama. 

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