Iglesia-Estado

Juan del Río, arzobispo castrense, elogia la labor de los militares ante el coronavirus

"Cuando la sociedad afronta la muerte en un campo de batalla por el enemigo del coronavirus, ahí están nuestros militares que plantan cara a esta pandemia global"

Juan del Río junto a militares. Foto arzobispado castrense
photo_cameraJuan del Río junto a militares. Foto arzobispado castrense
El arzobispo castrense, Juan del Rio, comenzó el pasado 16 de marzo una serie de reflexiones cortas con el título "Diario de un Pastor ante el COVID-19" porque "viviendo un tiempo tan especial como el actual, necesitamos de una palabra siempre acertada que nos ayude a caminar en la senda de la Fe, la Esperanza y la Caridad", dice el prelado en su encabezamiento de la bitácora.

Así, el obispo castrense escribe diariamente una breve carta que ayuden a enfrentarse a los acontecimientos actuales. Los títulos de cada uno de ellas responde a las preguntas que muchos ciudadanos se podrían hacer estos días. Comenzó con la reflexión titulada "Nuevo rostro de la caridad" en el que hace un llamamiento a la responsabilidad de cada uno que "para los cristianos es la primera forma de caridad". 

"¿Qué pinta Dios en el coronavirus"?

El segundo diario reflexiona sobre la pregunta "¿Qué pinta Dios en el coronavirus?" porque muchos se cuestionarán que "si Dios existe y es tan bueno: ¿qué gana con esta pandemia mundial que mata a tantas personas inocentes? ¿Tan horrendos son nuestros pecados que merecemos tal castigo?".

Entre otras respuestas, merece especial atención su forma de concluir: "Se dice de Jesús que pasó por esta vida haciendo el bien, luego no puede querer este flagelo de la pandemia del coronavirus. Él puede cambiar el curso de la historia e iluminar las mentes de los científicos para que encuentren las vacunas necesarias. Como Señor de la salud y de la vida puede sanar a tantos afectados y conceder vida eterna a los miles de fallecidos. Mientras tanto, en este tiempo calamitoso, hagamos lo que el Señor nos dijo: “Pedid y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre”. 

Nuestros militares: héroes cotidianos 

En los siguientes artículos ha reflexionado sobre el "Hogar, ¿dulce hogar"? o cómo pueden vivir las familias en estos momentos; "San José y el coronavirus"; "La práctica religiosa en tiempos pandémicos", "La impotencia de no poder estar ahí" y el de ayer titulado "Nuestros militares: héroes cotidianos". 

"Ahora, cuando la sociedad afronta la muerte en un campo de batalla, silencioso y traidor por el enemigo del coronavirus, ahí están nuestros militares que junto con el personal médico-sanitario y tantas otras personas civiles, plantan cara a esta pandemia global, combatiendo calle a calle, las veinticuatro horas del día en más de ciento treinta ciudades españolas y con cerca de tres mil efectivos de momento. “En esta guerra todos somos soldados”, según declaró el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD)", dice el arzobispo Juan del Río. 

La importancia de los capellanes castrenses 

Así mismo, el prelado subraya que "al igual que nuestros médicos y personal sanitario, ser militar no es sólo una profesión, sino ante todo una vocación de servicio a sus conciudadanos".

En esta vocación de servicio, Juan del Río resalta que "la vida militar incluye unos valores y virtudes que no se improvisan y que deben practicarse en tiempos de paz, guerra o calamidades como la que nos está asolando".

Y en esta "preparación y formación" es esencial para el arzobispo la "espiritualidad y moral castrense" que sin ella no "se sostiene un Ejército, y en ello juega un papel importante la cercanía y servicio de nuestros capellanes militares". 

El arzobispo castrense recuerda que a los militares también les asalta "el miedo y la desazón con lo que está pasando y viéndolo en primera línea de combate".

Y concluye: "El virus del Covid-19 no hace distinción entre civiles, sanitarios o militares. Ante este enemigo que esparce sus ofensivas por todos los sitios y su rostro se hace visible en los que están padeciendo la grave enfermedad a las puertas de la muerte; no caben medias tintas, moralinas egoístas o ideologías interesadas, sólo la responsabilidad solidaria, el espíritu de servicio, la serenidad de ánimo y la confianza en la victoria sobre esta calamidad. Así, “demostraremos que somos soldados cada uno en el lugar que nos ha tocado” (JEMAD)."

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