Iglesia-Estado

La Fundación Disenso (Vox) organiza un debate sobre el tema: “¿Se ha acabado la Cristiandad?”

El filósofo Miguel Ángel Quintana reflexionará sobre el tipo de cristianos de nuestra civilización en la Universidad San Pablo CEU

Miguel Ángel Quintana Paz.
photo_camera Miguel Ángel Quintana Paz.

La Fundación Disenso, el think tank o laboratorio de ideas de VOX, está preocupada por el debate sobre el cristianismo en la sociedad actual, sobre la relación entre fe y cultura. Preocupada y ocupada.

Entre los patronos de la Fundación Disenso se encuentra Santiago Abascal, el sociólogo Amando de Miguel, Rocío Monasterio o Fernando Sánchez Dragó, entre otros.

"¿Se ha acabado la cristiandad?"

El próximo lunes ha organizado la presentación de un ensayo-análisis, a modo de propuesta para el debate, escrito por el filósofo Miguel Ángel Quintana Paz y titulado “¿Se ha acabado la Cristiandad?”.

En el acto de presentación intervendrá también como ponente el catedrático de Historia de la Universidad CEU San Pablo, Alejandro Rodríguez de la Peña. Al debate la Fundación ha invitado a una veintena de intelectuales y profesores de Universidades españolas, que mantendrán un diálogo con los ponentes.

Religión Confidencial ha tenido acceso al texto propuesto para este coloquio, de una veintena de páginas, en el que se sostiene que la Cristiandad, como civilización que se funda en  la herencia de Atenas, Jerusalén y Roma, ya no existe, incluso para muchos cristianos, algunos de ellos interesados en que desaparezca.

Cristianos que se han desatendido 

La ponencia establece una tipología de cristianos que se han desentendido de lo que se entendería por una civilización de raíces cristianizas, “aquella en la que lo cristiano tiene la hegemonía en el campo de las ideas, y por tanto también en la política, las costumbres, la moral, el arte, las tradiciones...”

Sin embargo, la propuesta de Quintana Paz sostiene que la Cristiandad “sigue con vida, más sin duda anda maltrecha y amenazada. El primer adjetivo (maltrecha) justifica el error de que algunos la den ya por fallecida; pero el segundo adjetivo (amenazada) nos obliga a luchar sin ambages por ella, pues lo que vendría después, si acabase perdiendo el hilo de vida que aún le queda, resulta mucho más temible que la situación actual”.

Continúa con nosotros 

El filósofo y colaborador en diversos medios de comunicación sostiene que la Cristiandad continúa con nosotros “porque aún no hay un pensamiento que haya desplazado por completo la tradición filosófica que le proporcionó su médula; esa tradición que se origina con jonios, pitagóricos y eléatas, que a partir de Sócrates incorpora la reflexión sobre lo bueno y lo justo, y que con Platón y Aristóteles se consolida como una de las mayores cumbres intelectuales jamás holladas por la humanidad”.

También porque “aún habita entre nosotros la idea de que la fuerza de la ley debe estar por encima de las fuerzas de quienes nos manden; que el gobierno de las leyes nos hace libres mientras el de los humanos a menudo nos esclaviza”.

Cristianismo y civilización 

Otro de los argumentos que utiliza, y que desarrolla, es el de que “son muchos los cristianos que aceptan la cruz completa heredada de Jerusalén, y arrostran por tanto la ingente tarea de procurar que su cristianismo vaya más allá de su rosario, su sacristía, su ONG o la escuela de sus niños. Quieren que su cristianismo llegue hasta la médula de una civilización”.

Para el ponente, las dos amenazas principales a nuestra civilización actual no residen “en la dejadez con que esta se sostiene por quienes deberían sostenerla: al fin y al cabo, aunque debilitada, ello le permitiría prolongarse mientras no asomara su cabeza competidor alguno por el horizonte. Las dos amenaza principales a nuestra civilización actual proceden de otras dos civilizaciones rivales que no ocultan su deseo de sustituirla”.

Islamismo y wokismo 

Esas dos civilizaciones son: el Islam, “llegado a los países europeos sobre todo vía inmigración legal o ilegal” y “el wokismo, progresismo, lo políticamente correcto, cultura de la cancelación, política de la identidad, deconstructivismo, interseccionalidad”.

Dos civilizaciones que convergen en algunos de los procesos políticos culturales a los que estamos asistiendo, cuando “los partidos de izquierda, teóricamente feministas, caminen de la mano de los muy patriarcales islamistas. Ha ocurrido en el resto de Europa y es normal que en España suceda igual. Tampoco ha de extrañarnos que los gobiernos izquierdistas subvencionen con una mano (wokista) a asociaciones LGBT y con la otra (islamófila) a grupos musulmanes, en cuyos países de referencia a menudo el único gasto público que se dedica a homosexuales y transexuales es el que cuesta encarcelarlos o ejecutarlos”.

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