Familia

La Universidad Católica de Valencia prepara un informe sobre los efectos del Covid-19

El profesor y sociólogo Javier Ros afirma que “la familia jugará un papel decisivo en la crisis económica tras la pandemia”

Javier Ros, sociólogo valenciano.
photo_cameraJavier Ros, sociólogo valenciano.

El futuro tras la pandemia del coronavirus "no está escrito está por escribir, y no se puede hacer desde la pasividad del individualismo ni desde una confianza ciega en el Estado, sino que es vital siempre, pero sobre todo ahora, fortalecer estructuras sociales intermedias, como la familia", según ha indicado a Religión Confidencial el sociólogo valenciano Javier Ros, profesor de la Universidad Católica de Valencia (UCV).

Ros participa, en la actualidad, en la elaboración de una “reflexión-informe” sobre los efectos del COVID-19, desde un punto de vista sociológico, teológico y pastoral que está preparando una comisión de profesores de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia a petición del Consejo Episcopal de la archidiócesis de Valencia.  

Javier Ros Codoñer (Valencia, 1972) es sociólogo y profesor de la Universidad Católica San Vicente Mártir, de la Facultad de Teología "San Vicente Ferrery del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II. Casado y padre de cinco hijos, tiene diversas publicaciones sobre familia y sociología de la religión. Entre ellas “La familia. 150 preguntas y respuestas”, “Sociología de la experiencia religiosa”, “Subsidiariedad. Familia, comunidad y sociedad política”, y “De la familia a la comunidad. Un estudio interdisciplinario”.

“La familia no está reconocida”

En cualquier contexto de dificultad, como el actual, “la familia es fundamental, porque es una institución que se basa en la incondicionalidad. Es significativo ver cómo cuando más se aquilata el amor en la familia es en momentos de sufrimiento”, señala el sociólogo.

“Desde luego la familia va a jugar un papel decisivo en la gran crisis económica que se nos viene encima, como ya lo hizo en otras crisis anteriores”, ha precisado Ros, que considera que en España, “la familia no está convenientemente reconocida”. Se reconocen como familia “gran cantidad de formas de intimidad y eso hace perder valor a la familia; y, además, se reconoce al individuo por encima de la familia”,  ha advertido.

La actual pandemia “es una crisis global que no se vivía desde hace mucho tiempo y que va a reconfigurar nuestro mundo a todos los niveles”. Por ello, Javier Ros advierte que “debemos tener cuidado porque en este tipo de situaciones se aprovecha también para reconfigurar los repartos de poder o para limitar derechos, lo cual puede ser comprensible en los momentos más intensos de las crisis, pero existe el grave riesgo de que esos cambios y pérdidas de libertades acaben instalándose permanentemente. Hay que tener en cuenta, además, que el miedo y la incertidumbre generalizados favorecen el surgimiento de tendencias políticas radicales”.

Por todo ello, "en este momento son necesarias minorías creativas y una ciudadanía crítica y responsable". Al mismo tiempo, "urge promover la sinceridad frente a la posverdad (lo que antes se llamaba mentira), así como la responsabilidad".

Intentos de “sustituir la fe por la ciencia”

Por otra parte, Ros afirma también que la actual pandemia “es un momento propicio también para la fe, porque solos no podemos y nuestros simples conocimientos y fuerzas no nos salvan”.

A este respecto, recuerda que  “toda crisis es una oportunidad, también para la fe” y, en este sentido, recuerda cómo “las grandes pestes que hubo en Roma en el siglo III propiciaron que el cristianismo se expandiese enormemente, gracias al testimonio de entrega de sus seguidores a los más débiles”, afirma el sociólogo. “Eso hizo que la gente se apuntara en masa al cristianismo, con las ventajas que esto tuvo y también los inconvenientes, como bien sabemos”.

En ese sentido, afirma que “la vuelta de la sociedad hacia Dios” puede depender de dos factores: “que seamos capaces de dar los cristianos un testimonio creíble y,  también, por supuesto, de la libertad de cada uno de acoger o no este mensaje”.

Para Ros, “la secularización hace mucha mella: hemos visto estas semanas en redes sociales, por ejemplo, muchos mensajes del tipo `no creas en Dios, cree en los científicos´ o `la vacuna es la que te va a salvar, no la Eucaristía´. Sin embargo, “es verdad que el saber científico es importantísimo, pero también lo es que la ciencia tiene sus límites y no puede resolver los grandes interrogantes sobre el sentido último de nuestra vida, cuestiones que requieren de una respuesta trascendente”.

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